En medio de la tensión que prevalece en la región Triqui, militantes del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui Independiente (MULTI) alzaron la voz para denunciar el cobarde asesinato del campesino Alberto Martínez López. A varios días de su desaparición, la familia vive un calvario doble: la pérdida de su ser querido y la incertidumbre de no saber dónde quedó su cadáver, el cual ya circula en fotografías a través de redes digitales de la zona.
EMBOSCADA EN EL MONTE
La tragedia se desencadenó el pasado 02 de marzo, cuando Alberto Martínez salió de su hogar acompañado de su hijo para realizar sus labores habituales de pastoreo. Mientras cuidaban al ganado en las inmediaciones del camino que conecta a Santa Cruz Tilapa con la cumbre Yerbasanta, fueron interceptados por sujetos fuertemente armados.
En un acto desesperado por salvar la vida, el joven logró evadir los disparos y escapar entre la maleza, perdiendo de vista a su padre, quien quedó a merced de los agresores en la zona de conflicto.
EL HALLAZGO VIRTUAL Y LA DESAPARECIÓN DEL CUERPO
Tras el ataque, familiares y compañeros de organización iniciaron una búsqueda exhaustiva en el lugar de los hechos, sin obtener resultados positivos. Sin embargo, la angustia se transformó en horror cuando comenzaron a circular imágenes en redes sociales donde se observa el cuerpo de Alberto ya sin vida y con visibles huellas de violencia.
A pesar de esta evidencia digital, el paradero físico del cuerpo sigue siendo un misterio, por lo que el MULTI señala directamente a grupos antagónicos que operan en la zona como los responsables de haber “levantado” el cadáver para ocultar el crimen o prolongar el sufrimiento de los deudos.
EL DIFUNTO: UN HOMBRE DE CAMPO
Alberto Martínez López es recordado por su comunidad como un hombre de trabajo, dedicado íntegramente a la agricultura y al cuidado de sus animales. Su ejecución representa un nuevo golpe a la estabilidad de la nación Triqui, sumando una víctima más a la larga lista de campesinos alcanzados por la violencia territorial.
Ante la gravedad de la situación, la organización ha solicitado la intervención urgente del Gobierno de México, la Secretaría de Gobierno de Oaxaca (SEGO) y la Fiscalía General del Estado (FGEO).
Edwin García / IGAVEC







































