La tranquilidad de Tierra Blanca, una pequeña comunidad de San Pedro El Alto, distrito de Pochutla, se rompió con la noticia que corrió de boca en boca: el síndico municipal, Vicente Santos Cruz, y su esposa, Celerina, habían sido asesinados dentro de su propio domicilio.
Fue alrededor de las 10:00 horas cuando familiares ingresaron a la vivienda y se toparon con la escena que nadie esperaba encontrar. De inmediato dieron aviso a las autoridades municipales y en pocos minutos la noticia se propagó por toda la comunidad, sumiendo en la consternación a vecinos y autoridades locales.
Las sirenas de patrullas y unidades oficiales comenzaron a escucharse en la zona. Elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) y de la Guardia Nacional desplegaron un operativo para resguardar el área y dar inicio a las investigaciones.
La vivienda del síndico se convirtió en epicentro de un operativo que buscaba, además de esclarecer el doble crimen, calmar los ánimos de una población sacudida por la violencia.
En redes sociales y en la plaza pública del poblado, los reclamos se hicieron inmediatos: exigencia de justicia, indignación y tristeza por la pérdida de quien era considerado un buen funcionario municipal. “Era una persona cercana, sencilla, siempre dispuesta a ayudar”, expresaron algunos habitantes, incapaces de ocultar el enojo ante la manera violenta en que le arrebataron a su autoridad.
La Fiscalía de Oaxaca confirmó que, tras tener conocimiento de los hechos, movilizó un equipo multidisciplinario que se coordinó con elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI). Los agentes acudieron al domicilio de las víctimas y realizaron las primeras diligencias ministeriales, así como trabajos periciales indispensables para establecer una teoría del caso que permita identificar a los posibles responsables.
La institución destacó que se aseguraron indicios clave relacionados con el crimen y refrendó su compromiso de llevar a cabo una investigación integral, con rigor científico, que ofrezca resultados efectivos a la sociedad.
Este crimen no es un hecho aislado. En el distrito de San Pedro Pochutla, la violencia política ha dejado otras huellas recientes. Apenas este fin de semana, en la capital oaxaqueña, familiares del presidente municipal de Candelaria Loxicha, Román Ruiz Bohórquez, y de la presidenta municipal de San Mateo Piñas, Lilia Gema García Soto ambos asesinados realizaron un homenaje en el zócalo, recordando la fragilidad con la que se ejerce el servicio público en la región.
Hoy, la comunidad de Tierra Blanca se suma a ese dolor colectivo. Entre el miedo y la indignación, los pobladores despiden al síndico y a su esposa, mientras las autoridades investigan un crimen que vuelve a exhibir la violencia que golpea a los municipios de la Costa oaxaqueña.






































