La Mixteca oaxaqueña se ha quedado en silencio tras la partida de uno de sus hijos más ilustres y coloridos. A los 94 años de edad, y por causas naturales, falleció Hildeberto Venustiano Martínez Martínez, conocido y amado en el ámbito estatal, nacional e internacional como el “Payaso Chiquilín”. Originario de San Juan Yolotepec, Huajuapan, don Hildeberto no solo fue un artista, sino el principal impulsor de “La Maroma”, una tradición que fusiona el teatro, la acrobacia y la identidad comunitaria.
El último adiós se llevó a cabo este 19 de marzo, coincidiendo simbólicamente con el quinto viernes de cuaresma. “Quiso descansar hoy, el mismo día en que muchos años atrás comenzó sus presentaciones de Maroma a muy temprana edad”, compartió conmovida su hija, Araceli Martínez García. El cortejo fúnebre, integrado por familiares, amigos, autoridades y colegas, acompañó sus restos hasta el panteón de su localidad natal, en un homenaje cargado de nostalgia y respeto.
La labor de “Chiquilín” trascendió fronteras. Hasta sus últimos meses de vida, trabajó incansablemente en la creación de compañías, siendo “Las Súper Águilas Mixtecas” su proyecto final para integrar a jóvenes en el rescate de este arte. Su influencia unió a las regiones mixtecas de Oaxaca, Puebla y Guerrero, donde su presencia era garantía de alegría y arraigo cultural.
Su impacto fue tal que su retrato como maromero fue seleccionado entre las 50 mejores obras del concurso nacional “México en una Imagen”, recorriendo museos y centros culturales de México y Texas, Estados Unidos. Con su partida, se cierra un capítulo de la época de oro de las compañías de maromeros (1940-1970), pero su legado permanece vivo en cada risa y en cada joven que hoy mantiene el equilibrio sobre la cuerda de la tradición.

Edwin García / IGAVEC






































