Por enésima ocasión los capos –que no dirigentes- del magisterio afiliado al llamado Cártel-22, realizaron su sobada mesa de diálogo con el ejecutivo estatal, Alejandro Murat. El pasado lunes se llevó a cabo la reunión en la Ciudad Administrativa. La misma fue a puerta cerrada. Nada extraño en mentores pseudo democráticos que suelen hacer sus maniobras de espaldas al pueblo, cuyas causas dicen defender. En la referida mesa una vez más cuestionaron y no aceptaron las propuestas del ejecutivo estatal, por el contrario, se salieron como siempre con la suya, ante un equipo gubernamental que está acostumbrado a crecerse al castigo de las amenazas, del chantaje y la presión. La historia del Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación en Oaxaca (MDTEO), es un recuento de truculencias, corrupción, oportunismo y complicidades. Ningún ejemplo han dejado para las generaciones del futuro. Las mismas que mal forman, desde el punto de vista académico. He ahí el porqué de su persistencia en exigir demandas y pedir prebendas pero de espaldas al pueblo, a la sociedad civil y a sus mismos correligionarios. Para presionar, su método favorito es el bloqueo, como los que montados ayer en el Istmo.
Desde el gobierno pasado se elevaron voces, inclusive la que representa la Iglesia Católica, para demandar que todas los encuentros, las llamadas mesas de diálogo y negociación se hagan de manera pública, abierta, de cara a la ciudadanía. Ha sido esa discrecionalidad, esa opacidad y secrecía la que sigue ocasionando severos dolores de cabeza tanto al gobierno como a la ciudadanía. Desde diversas trincheras debemos impulsar una iniciativa para que el gobierno y el Congreso del Estado aprueben un proyecto de ley que obligue a organizaciones sociales, a dirigentes de las mismas, pero particularmente a los maestros, a llevar a cabo un diálogo público. Los tiempos son de transparencia y rendición de cuentas. A la sociedad ya no se le engaña con un boletín de prensa o una declaración. O como suele acostumbrarse entre el magisterio pseudo democrático: información a la asamblea representativa. Cuando se dé un encuentro de cara a la sociedad, sin duda las cosas habrán de cambiar. Así sabremos la magnitud de las peticiones, lo que representan para el erario y si los derechos que asumen como tales los maestros, tienen su correspondiente responsabilidad. Nada habrá de resolverse aquí. Eso lo saben gobierno y Sección 22, pues desde que la Secretaría de Educación Pública (SEP), capitalizó todo lo referente a educación, por ley, nada tiene que hacer el gobierno estatal en torno a peticiones y exigencias.
Acotar poderes fácticos
El Centro Histórico de la capital oaxaqueña luce mejor sin ambulantes que con una maraña de puestos, sombrillas y otros, que le daban un aspecto en realidad indigno. Fue una buena medida la que instrumentó el gobierno de la ciudad, que preside José Antonio Hernández Fraguas, para desalojar a muchos comerciantes en la vía pública sin licencia para vender en esas céntricas calles. Obviamente, la medida tuvo una respuesta violenta y agresiva de parte de quienes se han beneficiado con dicha ilegalidad, como es el caso de Carmela Luján, una de las lideresas que desde hace décadas mantiene un férreo control sobre el comercio ambulante. Hasta el momento, los tianguistas que se ubicaban en el Parque Juárez El Llano, no han protestado por el cambio hacia un predio ubicado a la altura del Polideportivo. Ello implica que quienes negociaron con ellos lo hicieron de manera apropiada, pues existen dos factores que ponían en serio riesgo la permanencia de dicho tianguis de los viernes. Por un lado, la iglesia de Guadalupe que se ubica en las inmediaciones resultó seriamente afectada por los sismos del 7 y 19 de septiembre pasado, lo cual ponía a los comerciantes y clientes en peligro y, además, las protestas de los vecinos por el ruido, el humo y la existencia de negocios con cilindros de gas e instalaciones eléctricas hechizas.
El gobierno de la ciudad ha mostrado pues, que cuando hay voluntad política para hacer las cosas, éstas hay que llevarlas a cabo sin temor alguno. Es evidente que se puso por delante el diálogo, pero también el bienestar común. Sólo aquellos que padecen algún tipo de cerrazón mental se obstinan en hacer prevalecer caprichos o intereses personales que el bien de la comunidad. Es evidente que tanto los comerciantes en la vía pública como aquellos que lo hacen en diversos sitios de la capital cada semana, tienen a sus dirigentes, pero la mayoría de las veces son éstos los que se benefician de sus agremiados. Hay no menos de diez dirigentes que durante años han pervivido de los favores oficiales y la complicidad de las mismas autoridades. Precisamente por ello ha sido difícil quitarlos o reubicarlos, pues ellos asumen que los espacios logrados son casi de su propiedad. El gobierno estatal y el municipal los tienen perfectamente ubicados. Saben de sus trapacerías y mañas. Acotarlos debe ser una función compleja pero no imposible.






























