Al igual que el primer Lunes del Cerro, cientos de puestos de alimentos, productos artesanales e industriales se instalaron con motivo de la octava de la fiesta en las escaleras del Fortín y alrededores.
Sin embargo, a diferencia del primer lunes, en esta ocasión fue notoria la falta de exhibición de precios, ya que solo unos cuantos puestos tenían sus letreros avalados por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), lo que exponía a consumidores y clientes a cobros exagerados o irregulares.
En estos puestos se vendían tanto empanadas como nicuatole, tepache, memelas, tlayudas y diversos alimentos, pero sin precios a la vista.
NO SON ARTESANÍAS
Además de que nuevamente se ofrecieron prendas que simulan ser artesanías oaxaqueñas y caen en el plagio de bordados o textiles, pero que en realidad son prendas industriales o de otros estados e incluso de otros países.
Las blusas que copian los textiles oaxaqueños o que se hacen pasar como propias de Oaxaca eran de los pocos productos que sí mostraba precios de 100, 120, 200 y otros.
Durante la octava del Lunes del Cerro, cientos de puestos se instalaron en la habitual verbena y por la mañana únicamente se veía a empleados de sanidad visitando los puestos para verificar las medidas higiénicas.
Comparado con el lunes previo, en esta ocasión la reventa fue casi imperceptible. Aunque se registró un presunto caso al que acudieron policías estatales, sin que se reportara a alguna persona detenida.
En medio del operativo de seguridad policial y para la quema de pirotecnia, las largas filas volvieron a ser parte de la fiesta en el auditorio Guelaguetza, en el cerro donde existió la Rotonda de la Azucena.

ACARREO DE BURÓCRATAS
Desde antes del amanecer se reportó una gran afluencia de espectadores que esperaban por un lugar en los palcos C y D, de acceso gratuito. Aunque nuevamente se reportó el presunto acarreo de empleados del gobierno estatal.
Para la función de la tarde también se registró una fila que abarcó calles cercanas a un conocido hotel de la zona. Además de un riña entre quienes esperaban, lo mismo que inconformidades porque había personas que querían meterse en la fila sin respetar a quienes se habían formado mucho antes que ellos.






































