Existe una notable participación de la ciudadanía que ha aportado propuestas para dar solución al problema de la contaminación en el río Atoyac, pues cada día que pasa va en aumento tanto por los desechos que tiran en el lecho como por las aguas negras que se siguen arrojando por parte de diversos asentamientos humanos. El impacto que ha ocasionado la basura y todo tipo de desechos en los mantos freáticos, y la necesidad de realizar un estudio que permita saber sus alcances, no admite dilación.
Es necesario detener y evitar que el río Atoyac siga recibiendo descargas de agua residual de drenaje, residuos industriales y de lixiviados por los desechos que se sigan arrojando de manera indiscriminada. De ahí que la movilización ciudadana sea trascendente para obligar a las autoridades a actuar en sus diferentes ámbitos. Detener la extracción de material pétreo, la cual impide que el agua sea filtrada y por lo tanto resulta más difícil su recuperación natural, ante lo cual se ha solicitado la intervención de las autoridades del ramo, desde estatales como federales y municipales.
Sí es posible recuperar nuestros ríos a pesar de los niveles de contaminación y se debe empezar con leyes y diversas restricciones que permitan que esos cuerpos de agua se recuperen. Quizá no se ha logre tenerlos totalmente limpios, pero sí se conseguirá mantener la vida acuática.
Se necesita utilizar tecnologías adecuadas para tratar las aguas que desechan, tomar en cuenta que los ríos no solo se afectan por las descargas de aguas negras, sino también por la deforestación. En estas cuencas se borraron los bosques ribereños para aumentar la superficie agrícola. Los bosques son una parte fundamental para tener un equilibrio en los ecosistemas acuáticos de los ríos: aportan oxígeno al agua y sirven como barreras para contener los contaminantes que se están volatilizando.
Oaxaca no puede seguir perdiendo sus bosques y no hacer nada, por ello se tiene que dar la pauta a través de instrumentos de política pública para detener sus procesos de deterioro.
Suben los precios
El costo de la canasta básica la cual contempla productos considerados para despensa de un hogar sigue al alza, con lo cual impacta el bolsillo de todos los sectores de la sociedad, en especial de aquellos con menos poder adquisitivo, pues empieza a generar una escalada de precios en bienes y servicios, que pulveriza el salario.
La composición de las canastas de consumo de los hogares mexicanos resulta en una disparidad en las presiones inflacionarias que enfrentan. La canasta de consumo de hogares con bajo nivel de ingresos se concentra más en bienes de consumo básico como alimentos y bebidas, que enfrentan incrementos pronunciados en precios. Y los hogares con mayores ingresos dedican más recursos al pago de servicios de educación, cuidado de vehículos y comunicaciones.
Esto ha creado un conflicto ético sobre el cumplimiento de los derechos básicos, ya que este fenómeno inflacionario ha afectado gravemente a familias de bajos recursos, proporcionándoles mala calidad de vida, por el hecho de que no pueden satisfacer sus necesidades básicas, y ha originado desequilibrio social y una lucha constante por sobrevivir, debido a los precios inaccesibles.
Tal situación también hace evidente ciertos problemas como la injusticia social, la inequidad y la desvalorización de los derechos humanos, creando una interrogante sobre la estabilidad, tanto económica como social del país. Esto nos ha demostrado que existe una dificultad para garantizar a la población el acceso a alimentos esenciales.


































