La violencia y delincuencia son problemas que no tienen una expresión única, por el contrario, son situaciones complejas con múltiples causas, diversos factores de riesgo, así como con diversas manifestaciones, lo que implica que no es posible enfrentarlos sólo controlando y sancionando el delito; también es necesario prevenirlos, es decir, abordar las causas sociales y los factores de riesgo que propician estas situaciones.
Quienes conocen este serio como delicado problema, advierten que el enfoque de prevención es absolutamente necesario en un país como México en el que la atención se ha centrado en el combate frontal de la delincuencia, lo que ha generado elevados costos sociales, como lo son el incremento del temor y la percepción de inseguridad de la ciudadanía, el encierro en el espacio privado de las viviendas, el abandono del espacio público y el incremento de las medidas de seguridad.
Por eso, la inseguridad es actualmente una de las principales preocupaciones de la ciudadanía y ha colocado en el ojo del huracán las medidas que el gobierno implementa para disminuirla. La ciudadanía, las Organizaciones de la Sociedad Civil, los partidos políticos, la academia y la iniciativa privada exigen -con justa razón- acciones públicas eficaces; exigen que el gobierno dé cuenta de las medidas que se están llevando a cabo para garantizar la seguridad en nuestro país.
La única forma de combatir con eficiencia, claridad y prontitud a la delincuencia es hacer de las competencias de cada área sus posibilidades de ayuda; esa es la tarea central, fundamental de las fiscalías, encontrar caminos para tener conexiones, para compartir procedimientos, información, posibilidades, mecanismos y con ello, resultados. La seguridad de los oaxaqueños es un tema prioritario que demanda del trabaja arduo y constante para alcanzar buenos resultados.
El gran reto sigue siendo involucrar a la ciudadanía en estas tareas de combate a la delincuencia, pues sólo con la decidida participación y organización de los ciudadanos en coordinación con las autoridades se podrán combatir con eficiencia y eficacia los delitos y la inseguridad.
Revisar transporte
Hoy que se vuelve a poner en la plaza pública la posibilidad de aumentar el pasaje del transporte urbano, se debe insistir en atender sus deficiencias y calamidades, entre ellas, las rutas del transporte urbano en la ciudad de Oaxaca que están saturadas, en algunas de ellas la oferta supera hasta en 68 por ciento la demanda de pasajeros, sin que hasta ahora se hayan definido lineamientos que permitan incrementar la calidad y eficiencia del sistema de movilidad urbana.
En aras de mejorar el sistema del transporte público se han planteado diversas alternativas de solución, desde mantener las rutas actuales, pero racionalizar la oferta, es decir, donde el número de autobuses y número de kilómetros que recorren debe ser de acuerdo a la demanda; la reorganización de las rutas.
Un sistema integrado tronco-alimentado con carriles exclusivos, estaciones de integración y estaciones intermedias; y finalmente, un sistema combinado–troncales, alimentadores, directos (sin trasbordo), con carriles exclusivos, estaciones de integración, estaciones intermedias donde se requiera.
Existen calles en nuestra capital donde son saturadas y congestionadas por los camiones, Ahí están la calle 20 de Noviembre-Porfirio Díaz, la Calzada Niños Héroes de Chapultepec, Crespo, Tinoco y Palacios, carretera Internacional Norte, Calzada Heroico Colegio Militar, Prolongación Valerio Trujano, Calzada Francisco I. Madero y Avenida Eduardo Mata, y muchas más.
Ante tales condiciones, seguimos padeciendo un pésimo servicio de transporte que desde hace décadas no se transforma, no cumple con una evaluación físico mecánica para levantar un censo y un diagnóstico, antes de determinar su retiro definitivo de la circulación.
Al paso del tiempo, los oaxaqueños se han resignado a tener un servicio pésimo, sin que ninguna autoridad acuda en su auxilio. En el caso de los operadores y choferes, jamás se sujetan a un esquema de medicina del transporte, tampoco portan uniformes y mucho menos se someten a exámenes toxicológicos para evitar que sean consumidores de alguna droga.



































