Las corporaciones policiales de Oaxaca, aunque no son la excepción, están permeadas por la corrupción, los malos elementos y la tolerancia excesiva de sus jefes. Con la llegada de los nuevos responsables de la seguridad pública en el estado, se abrió un nuevo capítulo en la contaminación de las fuerzas policiales. Una revisión de los nuevos mandos de la tropa y la fuerza de tarea, dará muchas sorpresas. Hay militares, marinos y ex policías que vienen de otras partes del país.
Uno de los consignados por los hechos de Tuxtepec, Juan Benito Guzmán Vásquez, teniente del Ejército, fue motivo de denuncias de casos de extorsión y robo, cuando fungió como Subdirector de la Policía Estatal Acreditable y Fuerza Tamaulipas. Los diarios de Nuevo Laredo lo tienen perfectamente ubicado. Hay razón pues de que la tropa que ya está ambientada en la entidad, así tenga una formación elemental, hayan dado de brincos, pues en cartas dirigidas al gobernador afirmaron que no se puede generalizar la acusación de malos elementos, cuando existen nuevos que vinieron a dar al traste con la moral ya devaluada de los jenízaros locales. Por lo pronto, 15 elementos de la Policía Estatal involucrados en los hechos del rancho de Loma Bonita, fueron vinculados a proceso e internados en el penal de Santa María Ixcotel.
Existe la idea de que las cosas se están descomponiendo más en la entidad. Que el arribo de nuevos jefes policiales, incluso con antecedentes bastante cuestionables, no es nada bueno para el joven gobernador Alejandro Murat. Los escándalos ocurridos en los últimos días dejan muy mal parada a la actual administración. Hace al menos tres meses, en menos de dos semanas cayeron en flagrancia al menos tres elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), trabajando para la delincuencia. Justamente el sábado, en María Lombardo de Caso, comunidad en donde hace poco más de dos semanas fue asesinado el agente Francisco Güemes Pérez, placa 887, hubo un enfrentamiento entre sicarios y otro grupo armado, al parecer los que se habían dedicado a imponer su ley en esa zona. Unos días antes, poco después de haber sido detenidos los policías estatales que participaron en el asalto en el rancho citado de Loma Bonita, varias personas murieron en las inmediaciones. Ello implica que nada descarta la colusión entre policías y delincuentes. Lo grave es que esto se está extendiendo.
UABJO: Difícil situación
En diversos foros y en distintas circunstancias, el rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO), Eduardo Bautista Martínez, ha expresado la situación de la institución, debida a las exigencias y presiones en materia económica. Nuestra universidad pública más populosa es la que menos presupuesto recibe de la Federación y menos del Estado. Pero en cambio, hay otras que viven de manera holgada con presupuestos generosos aunque con menos población estudiantil. El problema de la UABJO es su insolvencia financiera y la constante presión de un atomizado directorio de sindicatos, que exprimen lo poco que, en otras circunstancias, debería canalizarse a la formación académica e investigación.
Hace unos días, siete rectores de universidades públicas estatales se reunieron con el Subsecretario de Educación Superior de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Salvador Jara Guerrero, solicitaron de manera urgente la intervención de la Federación y el respaldo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) para superar la crisis que viven. Se trata de un problema de carácter nacional, no reducido al ámbito local, que urge de una atención prioritaria por parte de la Federación, si no quiere enfrentar problemas político-sociales en el año electoral que representa el 2018.
En dicha reunión los rectores la UABJO; Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Antonio Guzmán Fernández; de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Alejandro Vera Jiménez; de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), Alfredo Barrera Baca. Asimismo, de la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo (UMSNH), Medardo Serna González, y de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), José Manuel Piña Gutiérrez, todas instituciones en riesgo ante las presiones de gasto por el pago de nóminas, jubilaciones y prestaciones laborales de fin de año. El problema más grave es el crecimiento de sus nóminas sin las autorizaciones presupuestales, así como prestaciones no reconocidas en los convenios financieros, mismos que entran en crisis ante la progresiva disminución del presupuesto hacia la educación superior del país. Este encuentro se suma al llamado que en el mes de junio pasado realizaron 44 rectores participantes en la XXXV Reunión Regional de la ANUIES, celebrada en instalaciones de la Universidad Autónoma del Estado de México, para aumentar los recursos que se asignan a la educación superior, ya que el presupuesto se convirtió en uno de los principales problemas de las universidades públicas estatales.



































