El gobernador Alejandro Murat, en su cuenta de twiter dio a conocer que al inicio de su administración Oaxaca tenía un crecimiento del 2.7 por ciento (cifras del INEGI) y actualmente los registros indican que el estado está creciendo a un ritmo de 5.6 por ciento.
Receloso, siempre, de las cifras de los gobernantes, leí los datos con reserva y consulté la página del INEGI. Resultó verídico.
Obligado a decir también cuestiones positivas de la política, hable con diversos funcionarios que saben del tema. Su explicación es que el proyecto de Desarrollo del Istmo de Tehuantepec, anunciado por el presidente López Obrador, empieza a tener sus primeros efectos positivos ¿Cuáles?
A bote pronto, el Secretario del Medio Ambiente, José Luis Calvo, mencionó la reciente terminación del parque de energía eólica más importante de Latinoamérica. La construyó la empresa japonesa Mitsubishi que destinó mil 200 millones de dólares, una inversión histórica. A esto podemos atribuir el crecimiento económico que empieza a impactar en Oaxaca.
Esta obra que parecía imposible impacta no solo en la economía -explica Calvo-, también en el medio ambiente. Con la generación de 396 megawats de electricidad a partir del viento, mitiga la contaminación del aire porque significa la no reproducción de unas 560 mil toneladas de bióxido de carbono al año.
Explica que el transitar de la obra se apresuró a partir de un fallo de la Corte sobre la legalidad de la consulta indígena. Era un argumento que blandían los grupos políticos de interés como la COCEI, la asamblea de pueblos indígenas del Istmo, la Ucizoni, para oponerse al parque eólico supuestamente porque violaba los derechos de los grupos étnicos. La mayoría de los pueblos, al ver los beneficios, aprobó los trabajos.
Con el veredicto de la SCJN y la política de cero dádivas a los líderes de esas organizaciones, la obra se hizo realidad con la aprobación de las comunidades. Por ejemplo, en los municipios de Juchitán y Espinal, en cuya demarcación se ubican los 132 aerogeneradores, los inversionistas financiaron beneficios sociales como la instalación de más de seis mil luminarias en sus calles, descuentos en el consumo de electricidad.
Esto, aparte del pago de impuestos como los 65 millones de pesos que pagaron a la entonces presidenta municipal de Juchitán, Gloria Sánchez, de cuyo destino se ha negado a informar. Uno de los beneficios más palpables de cada vecino es el dinero que recibe cada uno, por la renta de sus tierras donde están los aerogeneradores y que abarcan más de 5 mil hectáreas. También la electrificación de más de mil pequeñas rancherías y comunidades.
Aunado a esto hay inversiones externas como la construcción de las líneas de transmisión de esa energía. En este momento, por ejemplo, avanzan en el tendido de mil 600 kilómetros de cableado en la ruta Yautepec, Morelos.
Jalón de orejas
Cuando estaba a punto de estallar una verdadera rebelión entre los diputados morenistas -locales y federales- llegó la dirigente nacional del partido de AMLO, YeidckolPolenvsky, a sentarlos y darles un jalón de orejas con el fin de alinearlos. Es que todos andaban como chivos en cristalería. Insistían en seguir con los “moches” por cada gestión, en recomendar delegados federales, en hacer sus propias constructoras, etc.
Los legisladores locales, partidos en tres facciones, obedecían a diversos amos: unos con Ericel Gómez, otros con Salomón Jara y, los menos, con el demonio de Tasmania y su hermano Horacio. Entre los de este último grupo, con buenas razones, insistían en la renuncia de algunos delegados federales, como el gabinista José Luis Chida Pardo que en la SCT pretende repetir el gran saqueo con obras fantasmas como lo hizo durante el “Gabinato”. Por lo pronto, la dirigente del partido Morena, se llevó toda la información sobre el corrupto gabinista infiltrado en el gobierno de la 4T.
Los de la legislatura federal estaban convencidos de que ganaron por su calidad de “líderes” y creen realmente que ellos, y nadie más, son diputados por méritos propios.
A eso obedeció el jalón de orejas.
El salto del chapulín
Pero no todo es miel sobre hojuelas. Otro detonador de la economía de Oaxaca debería ser el boom por el gusto del mezcal, una de las bebidas espirituosas de mayor arraigo en nuestro estado. Lamentablemente ocurre lo contrario.
El crecimiento del mercado de este licor se ha vuelto negocio particular de políticos de altos vuelos que patrocinan al audaz ex porro de la UABJO, Hipócrates Nolasco presidente del Consejo Regulador de la calidad del Mezcal. Cuando el gobierno estatal descubrió el gran negocio que hacía este individuo al ofertar al mejor postor las patentes de denominación de origen (DOM), se inició un movimiento encabezado por el mismo gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa.
Lograron echar abajo algunas DOM pero en una docena de estados, insisten en ser acreditados como “productores ancestrales” de mezcal.
Ante vacíos jurídicos muchos estados obtuvieron la patente con lo que se inicia una competencia desleal. Lo que han decidido los mezcaleros y líderes honestos, es obtener una patente de “Mezcal Oaxaca” que sería lo más adecuado ante la proliferación de las denominaciones de origen.
Esta propuesta de mezcaleros oaxaqueños, obvio, no camina porque no significa negocio para los que manejan el Consejo Regulador.
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