El espíritu de todo organismo público responsable de la fiscalización, revisión y evaluación del uso de los recursos públicos, es que sea un órgano autónomo, con presupuesto y patrimonio propios; con autonomía en sus investigaciones y en sus resoluciones. La Auditoría Superior del Estado (ASE), hay que reconocerlo, no cumplió el plenitud su tarea de dar resultados positivos a la ciudadanía oaxaqueña. Sin embargo, más que por esta circunstancia, fue por motivaciones políticas que los diputados aprobaron la creación del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Oaxaca (OSFEO), que sustituye a la primera. Sin embargo, tal parece que nace con vicios de origen: la virtual designación de un personaje que ni es oaxaqueño ni cumple con la vecindad que reclama la ley: Guillermo Megchún Velásquez. Quien fuera Secretario de Finanzas en el gobierno de José Murat tiene ya toda “la cargada” encima para votar a favor, conscientes los legisladores de que se trata de una verdadera “marranada”. No obstante, por esas trapacerías propias que le dan identidad a nuestro sistema político local, la Comisión de Vigilancia, que preside la diputada ex priista, hoy perredista, Eva Diego Cruz, responsable de validar la documentación de quienes se inscribieron para el cargo de Auditor y 3 sub-auditorías, acreditó como válida una constancia del municipio de Santa Cruz Xoxocotlán, que afirma que tiene 15 años de residencia, cuando nadie lo conoce ni lo ha escuchado en su vida.
La ASE terminó mal. Hay que recordar que el 15 de septiembre de 2016, la LXII Legislatura del Estado le restringió facultades, por lo que para proceder penalmente contra de funcionarios de elección popular y de los previstos por el artículo 118 de la Constitución Política, por delitos cometidos con motivo de su encargo, la JUCOPO tendría que autorizar a la Auditoría, presentar la demanda penal. Con ello se le restó autonomía. De esta suerte, la modificación a la Ley de Fiscalización generó la inconformidad de la ciudadanía y de los especialistas en materia de fiscalización y rendición de cuentas, dado que se trataba de un requisito inadmisible que va a contracorriente de la dinámica nacional y que representaba un obstáculo para el debido ejercicio de las acciones penales. Por tanto, es necesario darle al OSFEO la autonomía obligada para que pueda cumplir a cabalidad con el nuevo Sistema Estatal de Combate a la Corrupción. Por ello es lamentable que el espíritu de una institución se pervierta con designaciones maquinadas y maquilladas.
Día de Muertos
Una de las tradiciones más arraigadas en la consciencia colectiva de los oaxaqueños es el “Día de Muertos”. La puesta del altar, los tamales, el mole, chocolate, el pan de yema, la fruta y muchas cosas más que se disfrutan en los hogares, aun entre las más humildes. En cualquier comunidad, así sea la ubicada entre las más pobres, la gente guarda entre su pobreza, el peso o los cien pesos para comprar todo lo que se requiere para festejar a quienes ya no están con nosotros. En paralelo se da la visita a los panteones, como es el caso de la capital oaxaqueña, en los cuales se realizan concursos para premiar al mejor “Altar de Muertos”; participan asimismo las comparsas que ironizan la muerte, como aquello que decía Octavio Paz, que el mexicano se burla de sí mismo como de la muerte. Sin embargo, como lo ha anunciado el presidente municipal, José Antonio Hernández Fraguas, en virtud de los sismos que afectaron a nuestra capital, particularmente los del 7 y 19 de septiembre pasado, el Panteón General de San Miguel, en más antiguo y en donde reposan los restos de miles de oaxaqueños, muchos de ellos distinguidos, no podrá ser sede de los citados eventos, en virtud de las cuarteaduras que presenta, por lo que su acceso será restringido a ciertas horas.
Será, se ha informado con oportunidad, el Panteón de Xochimilco en donde se puede hacer la velada de este día. No obstante, hay diversos lugares en donde reposan los muertos en los cuales el turismo que nos visita o los propios oaxaqueños amantes de esta tradición, puedan asistir, como por ejemplo el Panteón de Santa Cruz Xoxocotlán, sitio emblemático en donde se vela a los difuntos durante toda la noche. Hay música de bandas, tríos, grupos norteños, que acompañan con sus ritmos a los familiares que visitan a quienes se han ido y jamás volverán. Está asimismo en la capital, el Panteón del Ex Marquesado, sitio al que también se puede acudir. Por lo pronto, el ayuntamiento de la capital dio a conocer hace algunos días su calendario de actividades para estas fechas, a fin de que propios y extraños puedan disfrutarlas en plenitud. Sólo esperamos que esos infames que nos fastidiaron toda la semana no vuelvan con lo mismo de siempre, empecinados como están en obtener todo tomando a la ciudadanía como rehén de sus ambiciones personales y cómplices de su fanatismo.

































