Cada vez se hace más necesario impulsar políticas públicas con el objetivo de que los ciudadanos se apoderen de los espacios públicos para su uso y disfrute, y de esta manera lograr una sana convivencia que consolide la movilidad, la cohesión social y el desarrollo ordenado. El principal reto es responder a las demandas colectivas e individuales de los ciudadanos, planificar la movilidad con un enfoque de sustentabilidad y visión de género.
A través de un programa Integral de Movilidad Urbana Sustentable para la Ciudad de Oaxaca de Juárez, con conceptos de habitabilidad, sostenibilidad ambiental, equidad e inclusión social se debe buscar favorecer un cambio real en el manejo de los conceptos que enriquecen el sentido de movilidad urbana y movilidad humana. Sobre todo, debido a que los problemas de movilidad giran en torno a la escasez, calidad y poca variedad de medios de transporte, escasa cultura vial y saturación en puntos específicos, principalmente alrededor de las áreas centrales, por lo que es urgente atender de inmediato estos temas.
La trascendencia de sentar las bases para desarrollar un programa integral centrado en el ciudadano y orientado a satisfacer sus necesidades de movilidad, con especial atención en grupos vulnerables, debe incorporar la opinión de especialistas y agentes sociales con capacidad para promover la calidad y la equidad del transporte y la vialidad.
Por ello, ejecutar acciones de movilidad contribuirán a mejorar la calidad de vida de la población, garantizar su seguridad, proteger el medio ambiente, mejorar la imagen de la ciudad y promover una sociedad democrática, participativa, igualitaria e inclusiva. De lo contrario seguiremos condenados a seguir sufriendo las consecuencias de una nula planeación.
Sistema alimentario
La insistencia de crear un Sistema Alimentario Nutricional Justo y Sustentable implica necesariamente un gran acuerdo político nacional que ponga en el centro el bienestar social, ambiental, económico y cultural de todos los mexicanos. Debe buscar un abordaje integral a partir de una política agrícola que impacte en diversas esferas urgentes de atender en el país, como la salud, los recursos naturales y la superación real de la pobreza, especialmente en las zonas rurales.
Se requiere transformar el modelo de política agrícola para cerrar las brechas de desigualdad productiva, detonando el potencial de los productores de pequeña y mediana escala, además de mantener el dinamismo agroexportador, sin que ello implique la sobreexplotación de los recursos naturales y el abandono a la inversión en bienes colectivos.
Ante la profunda crisis social, sanitaria y ambiental que se vive en el país, evidenciada por las estadísticas oficiales en salud, nutrición, medio ambiente, es necesario superar la ausencia de un sistema alimentario que garantice el abasto de una alimentación saludable. La forma en que se obtiene y se consumen los alimentos ha cambiado radicalmente en las últimas décadas, generando enfermedades, inequidad social y daño irreversible al medio ambiente.
Es esencial generar estrategias para revertir la alta concentración del mercado agroalimentario en unas cuantas corporaciones transnacionales y una regulación estricta a la agroindustria, recuperando la alimentación saludable y reduciendo el consumo de alimentos ultraprocesados.
La crisis sanitaria ocasionada por el Covid ha sido un llamado a dejar el modelo de consumo devastador del medio ambiente y el deterioro de la salud, por otro donde el centro sea la construcción de políticas públicas integrales para nuestro campo mexicano. Garantizar la producción de alimentos sanos, nutritivos, justos y competitivos a fin de lograr la autosuficiencia y soberanía alimentaria.



































