Cada año, el 3 de mayo es una fecha en la que se celebran los principios fundamentales de la libertad de prensa. Esta fecha brinda la oportunidad de evaluar la libertad de expresión a nivel mundial, de defender los medios de comunicación de los ataques sobre su independencia, así como de rendir homenaje a los periodistas que han perdido sus vidas en el desempeño de su profesión. Este día fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, siguiendo la recomendación de la Conferencia General de la UNESCO. Según establece el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la libertad de expresión es un derecho fundamental: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir información y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.
Teniendo en cuenta ese derecho, el Día Mundial de la Libertad de Prensa es una oportunidad para recordar a los gobiernos que es necesario respetar la libertad de expresión y para concienciar sobre los problemas de la libertad de prensa y la ética profesional. Hoy en México, cada vez con más frecuencia se pone a los periodistas a merced del escarnio público, sobre todo a raíz de las fallidas propuestas presidenciales. Pareciera que estamos viviendo en un estado de excepción, cuando a los mismos legisladores que votaron en contra de la cuestionada y controvertida Ley de la Industria Eléctrica, se les ha tildado de “traidores a la Patria”, un calificativo burdo, torpe y fuera de lugar. Por lo que se observa, estamos viviendo las premisas de un régimen autócrata que asume el principio fascista de “están conmigo o contra mí”.
El acoso a los periodistas y ponerlos bajo vigilancia puede poner al descubierto la información recopilada, incluida la de los denunciantes, y viola el principio de protección de las fuentes, que se considera universalmente un requisito previo para la libertad de los medios de comunicación y está consagrado en las resoluciones de la ONU. La vigilancia también puede perjudicar la seguridad de los periodistas al revelar información privada sensible que podría ser utilizada para acosarlos judicialmente y/o atacarlos arbitrariamente. Hoy, el periodismo tradicional tiene que bogar contra corriente, no sólo por la persecución, la descalificación y la censura abierta o velada desde las altas esferas del poder público, sino también, contra la falta de regulación en las redes sociales, que han estigmatizado este noble oficio.
Día de la Santa Cruz
Éste es un día significativo para los mexicanos, en especial para un sector importante de los oaxaqueños. Se celebra el Día de la Santa Cruz. En una entidad en donde sus 570 municipios son todo un santoral cristiano, es cuestión de imaginarse cuántas comunidades llevan el nombre de Santa Cruz, para darse cuenta de los festejos que ahí se llevan a cabo incluso desde la víspera o antes. Mayordomías, bailes, jaripeos y otros, ahora que los protocolos sanitarios se han relajado para dar cabida a una nueva normalidad. En muchos lugares las celebraciones fueron suspendidas los dos años anteriores. En otros no. Pese a los llamados de las autoridades sanitarias, siguieron adelante con el argumento de que la tradición es más fuerte que cualquier restricción.
A todo ello hay que agregar que también se celebra a los albañiles, arquitectos, ingenieros civiles. No será pues una casualidad ver en las obras de construcción tanto públicas como privadas, adornadas con cruces o papeles multicolores, como premisa de los cohetes, las ruedas catarinas o los agasajos gastronómicos. Suelen acostumbrarse, asimismo, las comparsas organizadas por los estudiantes de las escuelas de Arquitectura de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO), aunque en los últimos años éstas devinieron actos vandálicos y asaltos a camiones repartidores de cerveza o refrescos. Esperamos que dicha tradición continúe como antaño, cuando la gente salía de sus casas a disfrutar de dichos eventos tradicionales.
Sin embargo, como hace días comentamos, luego del incendio de un hotel en el Centro Histórico de Oaxaca, se ha pedido que evitar a la ciudadanía el uso indiscriminado de los cohetes y de la pólvora. El mismo titular del Honorable Cuerpo de Bomberos, solicitó a las autoridades regular dicha costumbre, pues según los primeros peritajes del siniestro en mención, se debió al lanzamiento de dichos artefactos, que impactaron directamente en muebles y objetos inflamables en el citado hotel, generando pérdidas considerables al patrimonio de los dueños. Es importante subrayar que no es fácil prescindir de lo que ya es costumbre, pero las circunstancias obligan muchas veces a no hacer uso de lo que se volvió un hábito. Mientras tanto, un reconocimiento a los trabajadores de la industria de la construcción y a quienes hacen posible la edificación de viviendas, edificios, carreteras, puentes, etc.

































