La rendición de un informe de gobierno anual tiene una vigencia de más de dos siglos, fue Guadalupe Victoria el primero en hacerlo el uno de enero de 1825.
Después de ello ha sido una costumbre que se repite cada año, aunque ha variado mucho la forma de hacerla.
Fueron muchos los años en que la liturgia establecía que los Presidente de México acudían a la Cámara de Diputados, sin importar el recinto en que se encontrara, rendían su informe y un diputado de su confianza lo respondía.
Los cambios han sido acelerados desde que ocurrió la alternancia y el Ejecutivo suspendió sus visitas a la Cámara de Diputados.
Desde esa época, la tradición cambió y ahora es el secretario de Gobernación el que lleva las cajas con los documentos del ejercicio anterior.
En la etapa de partido único del PRI, la Cámara de Diputados y el informe presidencial fueron usados como caja de resonancia, por la oposición para protestar algunas acciones de gobierno.
Y aunque no se había formado todavía el PRI en 1924, el presidente de la Cámara de Diputados Jorge Prieto Laurens dio una respuesta sumamente crítica al informe de gobierno del presidente Álvaro Obregón.
Algunos otros legisladores aprovecharon la atención que se tenía sobre el evento, para expresar sus reproches.
Entre algunos de esos legisladores se encuentran Edmundo Gurza, Porfirio Muñoz Ledo y el grueso de congresistas que impidieron el paso de Vicente Fox al recinto parlamentario.
Fue entonces cuando se decidió que no era necesaria la presencia del Presidente en el informe presidencial y que bastaba con que enviara la documentación correspondiente.
La llegada de MORENA al poder en otra alternancia, modificó el esquema del gobierno, entonces se consideró que el presidente rendiría el informe entre sus adeptos, los que son invitados al sitio de la reunión, además de los miembros distinguidos de su partido y colaboradores.
Se terminaron los tumultos y el besamanos, por una reunión de amigos y una gran concentración como la que acostumbraban los priistas en pleno Zócalo de la capital.
Sin embargo, en esta ocasión cambia nuevamente el esquema, la presidenta rendirá su informe ante 300 invitados, los más cercanos a su gobierno, para proceder después a llevarlo a cada una de las 32 entidades del país.
Así, las poblaciones de cada uno de las entidades podrá disfrutar de escuchar nuevamente las bondades del gobierno de Sheinbaum Pardo, los avances del país en materia económica, de seguridad y en el terreno de salud, aunque también podría ocurrir lo sucedido en el tiempo en que no existía el PRI y los reclamos hechos en contra de los Ejecutivos priistas y panistas.

































