Por: Eduardo Castillo Cruz
Los últimos jueces y juezas de Oaxaca con carrera judicial, que se han jubilado o han fallecido, no tuvieron oportunidad de ver la valoración de su trayectoria para ser nombrados magistrados o magistradas del Tribunal Superior de Justicia, órgano máximo del Poder Judicial de Oaxaca.
No pudieron llegar a ese cargo, dedicaron más tiempo a su tarea de juzgar que a crear relaciones políticas que les abrieran la puerta de un sistema donde el gobernador da por hecho que por sus manos pasa esa decisión.
La historia judicial de Oaxaca también reporta que los ciudadanos se han enterado de un nuevo nombramiento de magistrado cuando ya ha tomado protesta. Un procedimiento visto como trámite para cumplir la forma constitucional y aparentar legitimidad.
La mayoría de los nombramientos de quienes actualmente integran el Pleno de dicho órgano, tiene esta marca, ya que fueron bajo esa forma y con ese visto bueno. Algunos en el trayecto de su ejercicio se han legitimado con resoluciones responsables, otros no.
Es un hecho notorio que en los últimos 30 años de gobierno judicial en Oaxaca, esta práctica se ha vuelto descarada. Como descanso, o premio de consolación, han llegado a la magistratura operadores políticos del poder ejecutivo que nunca hojearon un expediente.
Algunos no han soportado la función, después de todo nunca fue lo suyo. Otros, luego de presidir el Tribunal Superior de Justicia durante 6 años del gobierno en turno, se han jubilado para buscar acomodarse nuevamente en la política.
La tradición que duró hasta enero de 2020, en que los magistrados y magistradas se sacudieron una regla no escrita que se ha dictado desde la oficina del gobernador, sobre quién debe encabezar el poder judicial, guarda relación con lo que se menciona en la página 122 del informe sobre “Justicia Ciudadana” publicada en el año 2015.
Este mecanismo pernicioso, de quitarle autonomía e independencia judicial a los órganos impartidores de justicia de Oaxaca, es ley para unos magistrados que aún piensan que al gobernador no se le puede decir que no, o que para encabezar el órgano se necesita “gracia y otra cosita”.
Bajo esta práctica, las juezas con carrera judicial eran y son las que tienen menos posibilidades de llegar al cargo de magistrada. Para prueba basta saber que actualmente el Pleno del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca se integra por 20 hombres y 7 mujeres.
Es por este recuento que resulta histórica la convocatoria que se publicó en el Periódico Oficial de Oaxaca, el 9 de septiembre de 2020. Por primera vez participarían solo mujeres para ocupar el cargo de magistrada en el Tribunal Superior de Justicia.
Fueron 29 aspirantes las que acudieron a la convocatoria, de las cuales 23 cumplieron con los requisitos establecidos por el artículo 101 de la Constitución de Oaxaca y tuvieron derecho a presentar las evaluaciones teórica y práctica, conforme a los lineamientos generales que el Consejo de la Judicatura del Poder Judicial de Oaxaca publicó para regular las etapas de aplicación del examen de oposición. https://www.tribunaloaxaca.gob.mx/Home/Estrado/MgAzADIA
El sábado 19 de septiembre de 2020, las 15 aspirantes que en el examen escrito obtuvieron los mejores promedios pasaron a la segunda etapa, el examen oral que tuvo lugar el lunes 21 de septiembre y de donde resultaron los 8 mejores promedios.
La obligación por parte del Consejo de la Judicatura de Oaxaca, de integrar una lista de 8 candidatas finalistas para ser remitida al Poder Ejecutivo, como lo señala el artículo 102 de la misma Constitución, fue cumplida con transparencia y democráticamente. La calificación de los exámenes y el resultado de las evaluaciones se hicieron públicas en el mismo acto.
Los 8 mejores promedios corresponden a juezas con experiencia en el dictado de resoluciones, pero no todas cuentan con una carrera judicial consolidada: Jessica Maribel Arango Bravo (civil), Rocío Chong Velázquez (penal), Genoveva Dulce Javier Agustín (civil), Elizabeth Roxana López Luna (civil), Mayra Peralta González (penal), Erika María Rodríguez Rodríguez (penal), Guadalupe Verónica Rueda Contreras (civil) y Joanna Sánchez Vasconcelos (penal).
El nombramiento no debe determinarse por la materia, sino por la necesidad del servicio del órgano a integrar, atendiendo al resultado de la valoración de las trayectorias judiciales y de la calidad de sus resoluciones.
El magistrado Eduardo Pinacho Sánchez, titular del Poder Judicial del estado de Oaxaca, ha conducido con limpieza la etapa que le corresponde, ahora toca al gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa, elegir de las 8 juezas a las tres mejores para que el Congreso, a su vez, vote por el mejor perfil y nombre a la nueva magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca.
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*Presidente del Foro Permanente de Abogados A.C.
































