VAYA OSADÍA -atrevimiento, pues- la de Tania Caballero, diputada y presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), al instar a no politizar el tema del ordenamiento vial (puesto en el tintero), argumentando, según su perspectiva, que la medida se implementó en beneficio de la ciudadanía.
EL JARISMO abrió un nuevo frente debido a una desmedida ambición que se percibe estrictamente recaudatoria. Por un lado, el reordenamiento busca inyectar más ingresos a su CityBus (o BinniBus, a guisa de un falso indigenismo); por el otro, permitir al ASAEO (Alianza de Sindicatos y Asociaciones del Estado de Oaxaca) -organización vinculada, a decir de transportistas y por vox populi, a NOÉ JARA- cobrar cajones de estacionamiento a razón de 4,500 pesos mensuales en la central camionera del mercado de abastos, únicos espacios “permitidos” para los taxis foráneos.
Y EN LA MISMA Central de Abasto, hasta los cargadores deberán pagar por cada diablo que descarguen en la zona de estacionamientos. Enorme “fineza” de la marchita primavera.
LO QUE SURGIÓ como un aparente capricho para que el gobernador tuviera paso libre desde San Martín (donde habita él y parte de su familia) hacia el Centro Histórico, retirando a los taxis foráneos del cruce de Prolongación de Valerio Trujano con el Periférico, sobre la marcha se fue convirtiendo en una jugosa veta de recursos que podrían obtenerse, y presumiblemente no en su totalidad para las arcas del Estado.
LO QUE NO VEN
ALGO QUE SE LE olvidó al jarismo es, en primera instancia, que el efecto AMLO que les permitió acceder por la vía electoral al poder se está agotando. La revocación de mandato a la que se sometió el Ejecutivo local, creyendo que obtendría una aceptación mayoritaria entre la gente, terminó por dejar un efecto adverso para su posicionamiento y su fuerza electoral.
SEGUNDO PUNTO: su lejanía con el claudismo no le favorece. Aunque pareciera que la plaza seguirá bajo su influencia con un sucesor o sucesora afín en la gubernatura, hay otro actor político que le está ganando la partida; alguien que sí llega directamente al oído de la presidente SHEINBAUM.
TERCER PUNTO -ligado al primero- es el descontento que la medida de reordenamiento vial generó en los usuarios del transporte público. Esto condena a la ciudadanía a pagar un viaje extra por CityBus desde puntos como Brenamiel o Macro Plaza, todo porque el taxismo foráneo ya no tendría permitido ingresar a la zona céntrica de la ciudad.
QUIEN NO USA el CityBus sería forzado a hacerlo. Ya se escucha en las calles a la gente inconforme: “Como el gobernador viaja cómodo en su lujosa Suburban, ¿qué le importa hacer bajar al pueblo y obligarlo a costear un segundo viaje?”.
SI YA EL JARISMO se ganó el encono de los burócratas, que no le perdonan el intento de despedir a parte de su propia base, qué decir de los maestros, que ya han demostrado su abierto rechazo al grupo gobernante. Lo grave para este último es que el ordenamiento vial ya levantó ámpula en el sector popular, y esto, sin duda, podría traducirse en un alto COSTO ELECTORAL.
LOS USUARIOS del transporte público ya comprobaron que el CityBus no fue una acción filantrópica sino, como suele ocurrir, un negocio más; una fuente de ingresos que proviene tanto de la costosa tarifa para los usuarios como de la inyección de recursos públicos que el mismo gobierno hace a esta línea, la cual se estima en una razón de 80 millones de pesos mensuales.
CIERTO ES QUE el grupo en el poder le apuesta a la mapachería electoral y a que la gente seguirá votando ciegamente por morena (por los apoyos sociales). Sin embargo, el tamaño del descontento ciudadano puede superar cualquier cálculo jarista.
¿O será que ya saben que perderán espacios de poder en el siguiente sexenio, que quedarán fuera, y por eso la prisa de engullirse todo lo posible?
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