El pasado miércoles visitó las instalaciones de EL IMPARCIAL. El Mejor diario de Oaxaca, el presidente del Poder Judicial del Estado, el magistrado Eduardo Pinacho Sánchez. Como ya es tradicional en esta casa editorial, llegó a invitación de nuestro director y gerente general, para responder a una serie de interrogantes de directivos, reporteros y colaboradores, en una entrevista colectiva. Amén de dar a conocer los logros en el sistema de administración de justicia que preside desde enero de 2020, luego de ser designado por el pleno de magistrados, hizo mención de un rubro poco ponderado: la humanización de la justicia. En una exposición abierta, sincera, sin maquillaje, afirmó que muchas sentencias las resuelven los juzgadores sin conocer personalmente ni, mucho menos antecedentes, de los imputados. Se sentencia –dijo- a personas sin rostro.
En efecto, así es, pues hay un principio elemental que afirma que el mundo del juez es el expediente. No hay por tanto ni relación ni, mucho menos, conocimiento de la persona, de sus sentimientos, sufrimientos, situación social, económica, familiar. Y no para que ello sea un inductor de la interpretación de la ley y códigos vigentes, sino simplemente como un elemento que el juez, en conciencia, debe interpretar para dar una sentencia. Puso de ejemplo los temas que se resuelven en los juzgados civiles o familiares, que conlleva daños morales a los hijos (as). Por ello, sostuvo, se ha hecho necesario fortalecer los mecanismos de una justicia alternativa que, a través de la conciliación y la mediación, evite que temas que se pueden resolver a través de estas instancias no llegue a judicializarse.
Más allá de especulaciones o apología, lo que se ha observado es que el principal órgano jurisdiccional de impartir justicia en Oaxaca, ha tenido avances importantes en diversos rubros como la capacitación, mejora en la infraestructura y en la incorporación de los instrumentos tecnológicos, todo ello encaminado a forjar una justicia pronta, expedita e imparcial. En la entrevista colectiva se lamentó de la dependencia que existe de dicho poder Judicial, ante los dos poderes restantes, dado que son quienes tienen en sus manos la autorización del raquítico presupuesto que se le asigna cada ejercicio. Pese a ello, se han realizado obras importantes en beneficio no sólo de quienes juzgan sino, asimismo, de los justiciables e imputados. Reconoció que hace falta mucho por hacer y, sin pesimismo, que podrán pasar veinte años y siempre habrá qué hacer para mejorar el sistema de impartición de justicia.
Cuentas nada claras
En plena etapa de la entrega-recepción al gobierno que tomará la estafeta el próximo primero de enero, el gobernador electo Salomón Jara Cruz ha reconocido ante los medios de comunicación que han encontrado inconsistencias y cuentas nada claras en al menos tres dependencias: los Servicios de Salud en Oaxaca (SSO), la Secretaría de las Infraestructuras y Ordenamiento Territorial Sustentable (SINFRA) y en Turismo (Sectur). Según hemos entendido, la instrucción del gobernador Alejandro Murat es entregar cuentas claras. Si partimos de la primera declaración que hizo como responsable del Poder Ejecutivo, allá en diciembre de 2016 fue que no permitiría corruptelas ni malos manejos y que quien hiciera mal uso del cargo que le fue otorgado, que respondiera por sus actos. Sin embargo, no todos han respondido a esa instrucción. En Oaxaca, hay a la fecha una nueva casta de ricos, hechos al amparo del servicio público.
Los SSO por ejemplo, han sido a lo largo de este sexenio, un vertedero de irregularidades y corrupción. Empleados de base comisionados desde hace años, contratación de parientes, cómplices sindicales y otros, de manera irregular; tráfico de influencias; corruptelas en el manejo de medicamentos y de hospitales. Siempre ha sido una cloaca. A poco de iniciar el gobierno de la llamada Cuarta Transformación, el ejecutivo estatal pretendió levantar el barco. Nada se logró. El boquete financiero que dejará esta administración a la que sigue es del orden de los 12 mil millones de pesos. Es cierto, el régimen actual recibió asimismo un déficit millonario, pero tampoco se ha podido superar con tanta anomalía que el sector trae arrastrando.
En relación a las otras dependencias: SINFRA y Turismo, sin duda algunas sus titulares no han guardado las formas para entregar una dependencia limpia y con cuentas claras. La primera no ha podido concluir las “obras emblemáticas” del actual sexenio. Se entregó una, la del llamado Circuito Interior que, como comentamos hace unos días, ya refleja los efectos del deterioro, lo que implica que fue mal hecha. De la obra de “Símbolos Patrios”, aún no hay nada claro, pese a la insistencia del titular que se entregará en tiempo y forma. En lo que se refiere a Turismo, habrá que ir a fondo en una dependencia que hasta hoy se ha manejado sin control en viajes y participaciones, no sólo en el país sino en el extranjero.


































