La falta de servicios básicos en Oaxaca no es solo un problema de infraestructura, sino una cuestión de derechos humanos. Garantizar el acceso a agua potable, electricidad, saneamiento y caminos dignos es una deuda pendiente con las comunidades que durante décadas han sido olvidadas.
En el estado, miles de familias enfrentan diariamente la falta de servicios básicos, una problemática que refleja la desigualdad y el abandono histórico en diversas comunidades. A pesar de los avances en infraestructura en algunas zonas, muchas regiones, especialmente en comunidades indígenas y rurales, siguen sin acceso a agua potable, electricidad y saneamiento adecuado.
Uno de los principales problemas que afectan a las comunidades oaxaqueñas es la falta de acceso a agua potable. Según datos oficiales, alrededor del 30% de la población no tiene un suministro seguro de agua, lo que los obliga a recurrir a pozos, ríos o comprar pipas a precios elevados. En temporada de sequía, la situación se agrava, dejando a familias enteras sin el líquido vital para consumo y actividades diarias.
Otro gran desafío es la carencia de electricidad en muchas localidades. Aunque Oaxaca es un estado rico en recursos naturales y con un gran potencial para la generación de energía renovable, aún existen comunidades donde el servicio eléctrico es inexistente o intermitente. Esta falta de acceso limita el desarrollo educativo, económico y social, ya que sin luz, los niños no pueden estudiar de noche y los pequeños negocios no pueden operar de manera eficiente.
El acceso a drenaje y saneamiento es otro servicio básico del que carecen miles de oaxaqueños. Muchas viviendas no cuentan con baños adecuados ni sistemas de alcantarillado, lo que genera riesgos sanitarios y propicia la propagación de enfermedades. En comunidades alejadas, los centros de salud son escasos o están mal equipados, dificultando la atención médica y el acceso a medicamentos.
Enfrentar el estiaje
A pesar de que se trabaja en la protección de las fuentes naturales, la restauración y mejoramiento de la red de agua potable, la captación de agua de lluvia, el ahorro y uso racional del agua en la ciudad, el estiaje que se avecina pondrá a prueba la capacidad de SOAPA para garantizar el abasto de agua potable a la población.
El acuífero de Valles Centrales está conformado por 11 municipios, incluyendo Oaxaca de Juárez y la mayor parte de este acuífero es para uso agrícola en aproximadamente 70 por ciento. El distrito centro al que pertenece la capital depende en mayor medida de la extracción de agua de pozos y se ha advertido que se está sacando más agua del acuífero de la que entra, mientras que la red de la ciudad es muy vieja y tiene fugas.
Garantizar el abasto de agua a la capital del estado y la zona conurbada, enfrenta serios y graves problema, como el abatimiento de los niveles freáticos, la presencia de fierro y manganeso y la contaminación bacteriológica. Así como el deterioro de la infraestructura hidráulica, el crecimiento anárquico y el mal estado de la red que complica sensiblemente la distribución.
Nunca como ahora se necesita de un programa de rehabilitación, mejoramiento de infraestructura, capacitación y fortalecimiento de los organismos operadores para resolver el problema de distribución de agua. Hay propuestas como la de conservar la cordillera norte porque es una forma de recargar el acuífero, al margen de que se trabaje en la captación de agua de lluvia, la construcción de represas filtrantes en la zona norte para recargar el manto freático, reforestar y promover una cultura del agua.
Al margen de estas acciones, también se necesita tomar medidas preventivas y de mitigación en distintos niveles, entre ellas, implementar restricciones en el consumo de agua en sectores no esenciales. Promover la reutilización y el reciclaje de agua en industrias y hogares.


































