Ante el reconocimiento de que la economía estatal se encuentra colapsada y a pesar de las buenas intenciones de rescatar el sector comercial y empresarial, mediante el pago de adeudos que dejó la administración pasada, no hay dinamismo en las actividades. A poco más de un mes para que la actual administración cumpla su primer año, los sectores productivos se encuentran en “números rojos”, sin poder despuntar porque ahora nos agobia la reconstrucción tras los sismos en las regiones del Istmo de Tehuantepec y la Mixteca.
La reactivación económica tiene que venir desde el consumo de los propios oaxaqueños a las empresas locales, pero también se debe alentar y promover a través del gobierno del estado para reactivar al sector empresarial y comercial a través del pago de pasivos, ya que de lo contrario persistirá el desaliento entre los inversionistas locales.
El escenario es desalentador debido a que las inversiones como los empleos concebidos tras la declaración de la Zona Económica Especial en el Istmo de Tehuantepec no llegan. Se complican sensiblemente tras los sismos y tras los conflictos sociales que se han expresado mucho antes de empezar la reconstrucción de las viviendas.
La creciente inquietud también se advirtió luego de que a principios de este mes se hicieron realidad las primeras tres Zonas Económicas Especiales (ZEE) en Puerto Chiapas, Puerto Lázaro Cárdenas y Coatzacoalcos, que detonarían inversiones en los siguientes 20 años por más de 50 mil millones de dólares y la generación de hasta 300 mil empleos, lo que posicionará a México en altos niveles de competitividad mundial.
Y porque la inquietud, pues a decir de quienes impulsan el proyecto, de manera inmediata y de corto plazo, el sector privado empezará a construir industria “y eso va a generar mano de obra, entre otras cosas”. Por eso el gobierno de Enrique Peña Nieto debe acelerar su impulso en el Istmo de Tehuantepec, para alcanzar esos objetivos justo ahora que tanto se necesitan para reanimar la economía y evitar el desaliento de la población.
Si el desarrollo de las ZEE hace a México un país muy competitivo, sobre todo porque genera condiciones necesarias y suficientes para desarrollar el sur-sureste del país, Oaxaca no puede seguir posponiendo su incorporación al progreso y desarrollo, porque el tiempo pasa y las inversiones no llegan para detonar su economía.
Pendientes en seguridad
El clamor es abatir la inseguridad que se vive en todas las regiones del estado, recuperar la convivencia armónica de las poblaciones que debido a la violencia y actos delictivos se ha perdido, con una alianza con la misma sociedad, que permita enfrentar con éxito su combate. De ahí que disminuir los índices de inseguridad no solo pasa por frenar los delitos cotidianos como son los robos a transeúntes, a casas habitación, a empresas y comercios, también demanda firmeza y estrecha coordinación con la Federación en la lucha contra la delincuencia organizada que poco a poco se ha acentuado.
Oaxaca como otras entidades del país requiere de más y mejores resultados, de contundencia en cada una de ellas para empezar a devolverle la seguridad que tanto exige. En la medida en que se recupere el principio de autoridad y se restablezca el Estado de derecho se podrá caminar en la ruta correcta, pues hasta ahora, tanto impunidad y la corrupción de quienes procuran justicia, parecen ganar la carrera.
Los reproches por la falta de compromisos para abatir los flagelos de inseguridad van en aumento, pues los hechos ligados al crimen demuestran que los delincuentes desafían a todos por igual, que no tienen límites ni escrúpulo moral, que están dispuestos a intimidar e infundir miedo a la sociedad y a las autoridades con el fin de hacerlas retroceder en el cumplimiento de su deber.
Uno de los mayores reclamos de la sociedad oaxaqueña es contar con seguridad física y patrimonial ante la creciente embestida de la delincuencia en las diferentes regiones del estado. Más allá de estadísticas y cifras a favor y en contra, los oaxaqueños demandan una verdadera estrategia en contra de la delincuencia, de la corrupción y la impunidad. Acciones firmes y contundentes para desalentar los actos al margen de la ley y sanciones ejemplares en contra de quienes sean responsables de estos ilícitos.
Todos los sectores sociales y productivos de Oaxaca sostienen que se debe aplicar la ley de manera contundente, pues ante lo que está sucediendo es alarmante, por eso, la obligación de cada uno de contribuir a que todo vuelva a la normalidad, pues a no dudar la inseguridad ha ido en aumento, situación que se convierte en un aspecto negativo para la atracción de inversiones.



































