Aunque oficialmente el doctor López-Gatell y el aparato federal de la salud han decretado el fin de la crisis provocada por el coronavirus, salir de ella emocional, laboral y económicamente no es fácil aceptar la nueva realidad. Los indicadores económicos nos dicen que se ha parado la caída, que el empleo se va recuperando y los datos de salud son ahora optimistas. Nos dicen que el Covid-19 y sus variantes ya no son mortales. Podemos tener cierta confianza de que si nos da una de las variantes de ese virus podemos salir adelante. Estamos en plena recuperación. Las cosas no volverán a ser como antes. Las variables humanas y sociales tienen ahora otras dimensiones.
Los años posteriores a los dos mil fueron desastrosos, años complicados, no solo para mí, sino para el mundo. Inútil reseñar lo que ha ocurrido: pérdidas de personas valiosas, seres amados perdidos, cambios sociales inesperados, ruptura de cánones y de valores, escenarios insospechados. Vivimos una etapa incierta, de cambios y de grandes pérdidas todavía sin nombre, ni destino.
A pesar de las pérdidas sufridas. La vida ha sido plena, elegí como forma de trabajo el camino de la divulgación y creación de la cultura, el periodismo crítico, la transformación y modificación de las instituciones culturales como vía de una vida mejor para la sociedad en que vivo. Siempre he pensado que los bienes materiales y culturales deben de ser para las mayorías. Me repugna por su injusticia el modelo neoliberal que crea millones de pobres, destruye pueblos, termina con soberanías e impone, por la vía violenta, sus intereses.
He visto las corrupciones, los actos inmorales tanto de las empresas privadas, bancos y financieras como los grupos de gobernantes que llegaban a saquear los bienes públicos. Ahora vemos que el país ha cambiado. En puntos centrales. En primer lugar, cambiaron las leyes sobre la corrupción, ahora se castiga, la legislación anterior, hasta Enrique Peña Nieto la premiaba, el corrupto podría irse a su casa tranquilamente, sin ningún temor porque no había leyes para castigarlo. Los adultos mayores y discapacitados que reciben el apoyo del gobierno son cada día más, incluyen un sin número de personas que, aunque habían tenido una actitud previsora, han visto disminuido sus ingresos por la inflación. A pesar de que tenemos un gobierno protector lamentablemente la ambición de unos y la fuerza del mercado son brutalmente poderosas y como un tsunami mundial nos arrasa a todos, el común denominador es el cambio, la inmediatez, la incertidumbre y todavía malos presagios.
Muchos de los políticos que se presentan ahora como una avanzada de Morena vemos que son “la misma gata, pero revolcada” Los políticos priistas o semi abandonados que no habían tenido una oportunidad en el PRI o el PAN, ahora se presentan como adalides de Morena y por lo que dicen las primeras encuestas van a ganar en las elecciones para gobernadores de las seis 4, incluyendo a Oaxaca donde no se disimula que la elección está arreglada y que ganará el candidato de Morena, aunque los intereses creados en los anteriores gobiernos seguirán incólumes. Lamentablemente ésta es una elección arreglada en donde todo va a seguir igual y las metas de desarrollo serán una vez más puestas al lado.
No todo está perdido, un cambio verdadero será terminar las carreteras al Istmo y a la costa. Con ellas vamos a ter una gran mejoría en el tránsito del centro del estado a la costa. Imagínense, levantarse temprano e ir a desayunar a la playa o que los pescados y mariscos que se consumen en Oaxaca están aquí en tres horas. La menor distancia y comodidad va a ser una formidable palanca de desarrollo Esa carretera tan cacareada desde hace más de 20 años, finalmente va a tener un final feliz y no se diga que es un logro de la administración estatal, que lamentablemente no ha hecho nada, aunque sus fans digan que, sí ha hecho, pero no lo han dicho, ni publicitado, es un logro de un presidente de la república que tiene la manía y obsesión de terminar las obras que dejan sus antecesores.
Alegrémonos, dentro de poco tiempo nuestra cara se llenará de sonrisas cuando se termine una de las obras fundamentales del estado, que será concluida por el gobierno de la república. Por lo pronto, soportemos estas soporíferas campañas políticas que nada bueno presagian, una vez más, es el quítate tú para ponerme yo.
Hay que ser optimistas y recordar lo que dijo ese maravilloso ser humano José Mujica: Por muy oscura que esté la noche, por más que no veamos las estrellas, no hay que olvidar que siempre hay un amanecer. Fin


































