Ante la urgencia de garantizar la certeza jurídica para futuras inversiones, es necesario contar con reglas claras, además de instituciones sólidas que hagan respetar la ley. Es por ello que el fortalecimiento del Estado de Derecho es un requisito para que la economía se desarrolle eficientemente, para que el mercado funcione lo mejor posible y para que todos los agentes económicos estén seguros de tener garantizados sus derechos.
El fortalecimiento del Estado de Derecho es un requisito para que la economía se desarrolle, por ello, es necesario crear un clima de confianza y certidumbre jurídica para demostrar que en Oaxaca hay las condiciones para hacer negocios, lo cual ayudará a detonar más fuentes de empleo y distribuir la riqueza entre los oaxaqueños. Es indudable que quienes desean invertir siempre están atentos al marco institucional que rodea los mercados hacia donde van a canalizar sus recursos, por eso se necesita fortalecer este clima de derecho, seguridad y paz pública.
La inversión privada tiene el potencial de ser un importante motor de crecimiento económico, diversificación económica y transformación estructural. México es considerado un destino atractivo para la inversión extranjera, con una gran riqueza en recursos naturales, un mercado de 122 millones de consumidores y una amplia plataforma comercial que incluye una gran cantidad de tratados de libre comercio y de inversión.
Sin embargo, persisten dos retos: el primero es mantener e incrementar su atractivo como destino de la inversión en un entorno creciente de competencia mundial por las inversiones extranjeras y fortalecer su capacidad para retener dicha inversión.
El segundo, no menor, es crear las condiciones para que dicha inversión llegue en mayores números a más regiones.
Abatir delincuencia
La violencia y delincuencia son problemas que no tienen una expresión única, por el contrario, son situaciones complejas con múltiples causas, diversos factores de riesgo así como con diversas manifestaciones, lo que implica que no es posible enfrentarlos sólo controlando y sancionando el delito; también es necesario prevenirlos, es decir, abordar las causas sociales y los factores de riesgo que propician estas situaciones.
El gran reto sigue siendo involucrar a la ciudadanía en estas tareas de combate a la delincuencia, pues sólo con la decidida participación y organización de los ciudadanos en coordinación con las autoridades se podrán combatir con eficiencia y eficacia los delitos y la inseguridad. Por ello, un primer paso debe ser recuperar los espacios públicos donde se reúnen los delincuentes para fraguar sus ilícitos, garantizar el alumbrado público que ayude a reducir el robo a casas-habitación, negocios, asaltos a personas, robos a vehículos y autopartes.
Quienes conocen este serio como delicado problema, advierten que el enfoque de prevención es absolutamente necesario en un país como México en el que la atención se ha centrado en el combate frontal de la delincuencia, lo que ha generado elevados costos sociales, como lo son el incremento del temor y la percepción de inseguridad de la ciudadanía, el encierro en el espacio privado de las viviendas, el abandono del espacio público y el incremento de las medidas de seguridad.
Por eso, la inseguridad es actualmente una de las principales preocupaciones de la ciudadanía y ha colocado en el ojo del huracán las medidas que el gobierno implementa para disminuirla.

































