Debido al crecimiento desordenado de la ciudad, con viviendas construidas en laderas de los cerros, en las orillas de los arroyos y ríos que representa un riesgo para los mismos habitantes y con carencias en infraestructura hidráulica, es urgente acudir a su rescate. Una tarea complicada y difícil, pues en Oaxaca tiene una superficie total de 9.5 millones de hectáreas, poco más de 75 por ciento son propiedad social, es decir, pertenecen a comunidades, ejidos y colonias agrícolas.
Ordenar el crecimiento de asentamientos humanos, dotarlos de equipamiento urbano, infraestructura y servicios necesarios para propiciar su desarrollo, es una tarea de todos quienes están inmersos en el tema.
En Oaxaca de Juárez como en las principales ciudades del estado, la falta de planeación es muy alarmante, los asentamientos espontáneos, marginales, descontrolados o informales son formas de hábitats precarios establecidos en su mayoría en zonas urbanas. Estos asentamientos son creados por un sector de la población sin los permisos de los organismos competentes, con un reducido ingreso económico, que al construir de forma ilegal fomentan la exclusión, por ser zonas sin dotación de servicios básicos, carentes de planificación.
De continuar este crecimiento desordenado, las autoridades tendrán dificultades para ofrecer servicios básicos a las y los ciudadanos, porque el día de mañana van a requerir agua, luz y drenaje. Es necesario tomar decisiones transformadoras que respondan a la nueva agenda urbana, al desarrollo sustentable y mejor calidad de vida para los ciudadanos.
Por ello, se deben desarrollar e impulsar en el interior de las ciudades aquellos espacios que están vacíos en lugar de seguir creando a las orillas, es una estrategia de compacidad y evitar crecimientos anárquicos porque es más caro llevar servicios a las lejanías que ampliar los que ya existen, además de que las distancias largas disminuyen la calidad de vida de la gente.
Agobia violencia
La violencia se ha enseñoreado en todo el país y en nuestro estado existen regiones donde cada día es más alarmante y reclama de atención permanente ante el riesgo de que se desborde. Se registra en todos los estratos sociales, aunque empeora en los más bajos y las principales víctimas son los niños y las niñas en su etapa de mayor indefensión, al igual que las mujeres de cualquier edad y los adultos muy mayores.
Es un hecho que las cifras son indicadores de un problema de mayor gravedad, ya que es sabido que solo una parte menor de las víctimas y sus familiares presenta denuncias. Existe una gran parte de la población que cohabita con las expresiones de violencia, a veces durante largo tiempo, provocando un profundo deterioro físico y emocional.
La violencia está asociada a carencias económicas en el seno familiar; al desconocimiento de las leyes; a la falta de programas educativos y de capacitación, escolares y extraescolares; y también a la pérdida de valores.
El problema se agudiza si prevalece una ineficiencia burocrática de las autoridades que debieran proteger a la ciudadanía y no actúan con rapidez y contundencia. Esto incluye a los integrantes del sistema de justicia, ministerios públicos y jueces.
Abatir la violencia y la inseguridad no solo pasa por frenar los delitos cotidianos como son los robos a transeúntes, a casas habitación, a empresas y comercios, también demanda firmeza y estrecha coordinación con la Federación en la lucha contra la delincuencia organizada que poco a poco se ha acentuado, en contra de quienes al amparo de la impunidad insisten en crear un ambiente de confrontación y zozobra.
Combatir la violencia y dotar de seguridad a los ciudadanos, a sus familias y a sus bienes es una de las principales obligaciones del Estado, y por ello, todos los partidos y actores políticos deben respaldar todas aquellas medidas que permitan cumplir con dicha obligación. Un factor determinante para implementar estrategias exitosas en esta materia es la coordinación y corresponsabilidad entre las distintas instancias encargadas de la seguridad, la procuración y la impartición de justicia, así como entre los distintos niveles de gobierno.



































