Los parques, plazas y jardines públicos son espacios propicios para el paseo, la caminata, la práctica de alguna disciplina psicofísica, ensayos dancísticos, bailes regionales o de salón. A excepción del zócalo y la Alameda de León, en la capital oaxaqueña, los vemos continuamente ocupados por los jóvenes y personas mayores realizando sus actividades; sirven para convivir, descansar y disfrutar las plantas de ornato y el arbolado, para que los niños jueguen y griten libremente.
Hace ya algunos meses, unas personas seleccionaron la Plazuela de la Cruz de Piedra, lugar emblemático de la zona de Xochimilco, para hacer una meditación al aire libre, abierta al público, cuya escena se repitió la tarde y noche del pasado viernes, pero esta vez fue dirigida por una mujer Gurú, la doctora Lucía Cordero Ruiz, quien tiene una larga trayectoria dentro de la Red Cultural para la Fraternidad Humana (GFU), una institución dedicada a promover la salud y el desarrollo humano en general, y el Centro Internacional de Capacitación en Salud Holística, que ha formado cerca de mil terapeutas a través de varias generaciones.
Antes de iniciar la práctica de esta disciplina milenaria, ella dio una breve plática de introducción a los participantes, hombres y mujeres, quienes ocuparon la parte central de la plazuela y se auxiliaron con sus tapetes, cobijas, sillas y banquitos para estar en una posición cómoda y experimentar en unos minutos los beneficios de la meditación.
Cordero Ruiz explicó que meditar es intentar poner silencio en nuestros pensamientos, en no ponerle contenidos, palabras, a todo lo que acontece en nuestro alrededor. Desde luego, no podemos silenciar el ruido de afuera, por ejemplo la lluvia que cae, el trueno que escuchamos, el ruido del motor de los vehículos que están en circulación constante, el ulular de una ambulancia que pasa cerca de nosotros, la risa o el juego de los niños que viven su propio mundo.
Nada de eso podemos silenciar, pero dentro de todos estos sonidos, aparentemente ruidos, sí los podemos silenciar en nuestros pensamientos, no ponerles palabras. Esto es posible con un poco de voluntad. El silencio que necesitamos hacer es el silencio en nuestros pensamientos.
Dentro de todos los sonidos de la vida cotidiana podemos entrar en el silencio, donde no haya palabras ni contenidos, donde no exista ningún condicionamiento, ni bueno ni malo, ni feo ni bonito. Eso nos permitirá entrar en contacto con nuestra esencia profunda, con nuestro origen. Así que meditar es hacer un puente, es mediar entre nuestra esencia y nuestra atención. ¿Pero qué es esencia? Es la esencia divina, sacra, sagrada de nuestro ser y cuando esto llega a nuestra conciencia nos damos cuenta que los seres humanos tenemos un sentido en nuestra vida, un por qué y un para qué.
Todo lo que hacemos es importante y quizá tenga también su parte esencial, pero nos distrae y nos impide llegar a nuestra esencia como lo han señalado los filósofos de las distintas épocas. Vivimos con tantas prisas y presiones con el quehacer cotidiano y se nos olvida dedicarnos a nosotros mismos, que al final del día nos demos un espacio para establecer una conexión íntima con esa esencia que siempre está ahí.
Estamos mucho tiempo con el afuera y dedicamos pocos momentos para conectarnos con nosotros mismos, con nuestra misión de vida. Llevamos un tren de vida con muchas cosas que nos impiden siquiera pensar unos segundos en nosotros mismos hasta cuando llegan los problemas y entonces sí nos preocupamos y quisiéramos una solución rápida, milagrosa. Anhelamos la paz fuera de nosotros cuando hay que buscarla dentro de sí mismos y proyectarla a los demás.
La Gurú explicó la gran importancia de la respiración y el relajamiento cuando se medita. Así fue guiando a las personas que asistieron a su invitación para vivir esta experiencia, no importando que los paseantes y vecinos, algunos ciclistas y motociclistas pasaran lentamente a su lado, o algunas personas se detuvieran unos instantes para observar la escena.
La Gurú Lucía Cordero promueve la práctica del yoga y meditación, entre otras disciplinas. Es una conocida conferencista que ha participado en foros internacionales, nacionales y locales. Con el grado alcanzado en marzo pasado está invitada a ir a apoyar también a miembros de la Red Cultural a la que pertenece en otras entidades del país, incluso en el extranjero.
La meditación la pueden realizar todas las personas, sin distingos de carácter social, económico, político o religioso. No existe ningún condicionamiento para ello. Esta disciplina se practica en los institutos de yoga Quinto Sol, Armenta y López 915, Centro; Patanjali, calzada Francisco I. Madero 1254, ex Marquesado; Espacio, Salud y Conciencia, Ignacio Zaragoza 242, colonia Gómez Sandoval; Casa Tíbet Oaxaca, calle San Martín 100 -A, a un costado del Paseo Juárez, y otras instituciones dedicadas al desarrollo humano.



































