En la lista negra | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

En la lista negra

 


A propósito de la participación de la delegación en la Feria Internacional de Turismo de Madrid y de campañas de lodo, no es la primera vez que el gobierno de Estados Unidos le pone tache a Oaxaca, al llamar a sus connacionales a no venir. Lo padecimos en 2006, cuando la capital se llenó de barricadas por parte de idealistas que pretendían hacer la revolución, pero fracasaron. La alerta se dio de nueva cuenta entre mayo y septiembre de 2016, cuando los mentores de la Sección 22 tuvieron la infeliz ocurrencia de secuestrar al estado, en sus distintas carreteras y caminos. El sitio de Oaxaca tardó al menos cuatro meses. No había flujo de alimentos, medicinas o el libre tránsito de personas. El gobierno de Estados Unidos, al igual que el de Canadá, hizo un llamado a sus ciudadanos para que no viajaran a México. Otros destinos mexicanos han corrido la misma suerte por asuntos de inseguridad. Con el racismo y la xenofobia que prevalece en el discurso del régimen de Donald Trump, ahora van de nueva cuenta en contra de Oaxaca, a quien consideraron junto con otros estados del país, en una especie de “alerta mayor”, por la inseguridad, particularmente en la región del Istmo de Tehuantepec, justo en donde el gobierno federal tiene grandes expectativas de inversión por la ubicación geográfica de este rico filón de México y por la puesta en marcha de Salina Cruz como Zona Económica Especial.

Esta situación podría obligar al gobierno estatal, a reforzar las políticas tanto en materia de seguridad como en el de promoción turística. Hay que contrarrestar los efectos negativos de campañas burdas y torpes como la que señalamos. Es cierto, existen sectores como el magisterio, que viven empeñados en dinamitar cualquier fuente de ingresos o industria, que no sea la del chantaje que ellos enarbolan. Desde luego que nada contribuye a mejorar nuestros estándares de afluencia de visitantes, los constantes bloqueos carreteros, en centros comerciales o en vialidades de la capital. Ese es uno de los factores de desencanto. Siempre habremos de insistir en que urgen campañas de promoción que inviten a los turistas potenciales a visitar Oaxaca y nuestros destinos de playa. Que participen en ello las cámaras y organismos civiles de prestadores de servicios y que éstos no esperen que todo se los haga el gobierno. Es una manera decorosa e inteligente para evitar que los burdos llamados del gobierno de Trump, hagan mella en nuestra incipiente y pobre industria sin chimeneas.

Precampañas extenuantes

En el límite del tiempo permitido, los diversos partidos políticos registraron sus coaliciones y alianzas ante el árbitro de la contienda: el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana (IEEPO). Por un lado se dio la del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC). Poco después se dio la del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Encuentro Social (PES). El sábado pasado por la noche correspondió al Partido Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal), registrar la propia. Esto implica que los partidos político que entrarán en la contienda electoral, en su mayoría lo harán a través de coaliciones y alianzas. No obstante, de acuerdo a las nuevas normas y calendario que rige esta elección, cuyas reglas se han establecido en la Ley de Instituciones Políticas y Procedimientos Electorales del Estado de Oaxaca (LIPPEEO), habrá aspirantes que pretendan reelegirse, presidentes municipales en funciones que querrán hacer lo propio y, además, las elecciones serán concurrentes por primera vez en la historia de nuestro estado. Esto es, se elegirá presidente de la República, senadores, diputados federales, diputados locales y presidentes municipales.

He ahí el por qué hay tanta actividad preelectoral, incluso hay ciudadanos que se han estado publicitando en diversos medios, como por ejemplo, los diputados locales que, con el ardid de cumplir con el mandato ciudadano de rendir cuentas, publicitan sus informes de actividades. Ya es una tradición en Oaxaca que el diputado local quiera ser presidente municipal o, en su defecto, aspirar a la diputación federal, dando lugar al abominable reciclaje. Lo que llama la atención en estos tiempos, son los recursos que partidos y órgano electoral asignan a sus aspirantes y posteriores candidatos. Nuestra democracia, incipiente y todo, como ya hemos dicho, es demasiado onerosa. A poco más de cinco meses de llevarse a cabo la elección, una de las más reñidas de la historia política del país, empieza a ver en la ciudadanía una especie de hartazgo y hastío, por el bombardeo que se da, principalmente en la televisión comercial que, obviamente, no es gratis. Y eso que no inician aún las campañas formales de proselitismo. Que ese hartazgo no se traduzca en abstencionismo, porque hay riesgo de que dicho fenómeno siga prevaleciendo en el país.