La violencia letal sigue en ascenso en Oaxaca. Durante septiembre de 2025, la entidad registró 91 homicidios dolosos, lo que representa un incremento respecto a las 83 víctimas contabilizadas en agosto. El repunte, documentado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), sitúa a Oaxaca como el octavo estado con más asesinatos durante ese mes, superando a entidades que tradicionalmente concentraban la atención nacional por su nivel de violencia.
Este aumento no solo refleja una tendencia preocupante en el corto plazo, sino que también altera la posición de Oaxaca en el contexto nacional: la entidad pasó del lugar 14 al 13 en el acumulado anual, con 654 homicidios dolosos entre enero y septiembre de 2025.
TRES ASESINATOS DIARIOS EN PROMEDIO
Según los datos del SESNSP, durante septiembre se cometieron en promedio tres asesinatos al día en territorio oaxaqueño. Este indicador muestra una constancia inquietante en la ocurrencia de homicidios intencionales, que sugiere la consolidación de dinámicas violentas que rebasan la capacidad de contención del estado.
Aunque el organismo federal señala que hubo una reducción del 10% en comparación con septiembre de 2024, la lectura del dato requiere matices: si bien la variación interanual puede parecer favorable, el contexto actual demuestra un aumento reciente y sostenido.
CRÍMENES DE ALTO IMPACTO
Más allá de las cifras, el mes estuvo marcado por asesinatos de alto perfil que conmocionaron a distintas regiones de la entidad. El caso más representativo fue el homicidio del síndico de San Pedro el Alto, Vicente Santos Cruz, y su esposa Celerina, crimen que puso de manifiesto la vulnerabilidad de los funcionarios municipales.
A este hecho se suma el asesinato de Juan Rivas, hermano de la expresidenta de Jamiltepec, Cecilia Rivas, así como las muertes derivadas del enfrentamiento entre las comunidades de Santiago Amoltepec y Santa María Zaniza, ocurrido a mediados del mes.
Estos casos reflejan que la violencia no solo es una cuestión de números: tiene rostros, historias y consecuencias políticas y sociales profundas.
UNA CIFRA, MUCHAS REALIDADES
Aunque las estadísticas del SESNSP provienen de las carpetas de investigación iniciadas por la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, es importante advertir que los datos podrían estar sujetos a subregistro, especialmente en zonas rurales o en comunidades indígenas donde muchas veces los delitos no se denuncian o quedan fuera del radar institucional.
La aparente contradicción entre la reducción anual de homicidios y el alza mensual reciente obliga a repensar la narrativa de seguridad: ¿se está ganando terreno frente al crimen o simplemente cambiando la geografía de la violencia?
RETOS URGENTES
El incremento en los homicidios dolosos no solo impacta en los indicadores de seguridad, sino que evidencia una necesidad urgente de revisar estrategias locales de prevención, atención a conflictos comunitarios y protección a actores públicos.
Más allá del optimismo que podrían reflejar ciertas comparaciones anuales, lo cierto es que Oaxaca vive un momento crítico que exige respuestas estructurales, no solo cifras. La violencia no es solo un fenómeno cuantificable; es también un síntoma de otras fallas profundas: institucionales, sociales y políticas.





































