El Túnel Falso “El Tornillo2”, en el kilómetro 139-400 de la Supercarretera Mitla–Tehuantepec, sigue totalmente bloqueado cinco meses después del paso del huracán Erick. Lo que debería ser un paso vital para la conectividad del Istmo con Oaxaca, hoy es un símbolo de abandono, negligencia y desidia institucional.
Los ciudadanos que antes podían recorrer el trayecto en dos horas y media, ahora deben arriesgarse en la Carretera Federal 190, deteriorada y peligrosa, mientras una obra millonaria permanece inservible.
PROMESAS VACÍAS Y REUNIONES SIMBÓLICAS
El gobernador Salomón Jara Cruz anunció que el túnel sería reemplazado por un viaducto, con una inversión de 800 millones de pesos, asegurando:
“Ya no será un túnel, ni el mantenimiento del túnel falso… finalmente se acordó que fuera un viaducto”.
Sin embargo, la promesa se ha quedado en palabras y discursos, sin avance tangible, maquinaria ni trabajos visibles, mientras la concesionaria IDEAL, la constructora OSSA, CARSO y la proyectista GEOSA no muestran resultados concretos.
El abandono evidencia una posible negligencia deliberada y la falta de responsabilidad política y corporativa en un proyecto que costó cientos de millones de pesos.
CIUDADANOS PAGANDO LOS PLATOS ROTOS
Transportistas, comerciantes y pobladores soportan viajes más largos, riesgos constantes y pérdidas económicas mientras autoridades y concesionaria se limitan a recorrer el lugar y tomar fotografías, como si con eso se cumpliera la obligación de garantizar el paso seguro.
La Supercarretera al Istmo, presentada como un motor de desarrollo social, económico y turístico, se ha convertido en una trampa para quienes dependen de ella, evidenciando deficiencias graves en planeación, ejecución y supervisión.
NEGLECTO TOTAL Y FALTA DE RESPONSABILIDAD
A cinco meses del colapso, no hay plazos claros ni compromisos verificables. El abandono del túnel muestra que autoridades y concesionaria han fallado de manera rotunda, mientras los usuarios siguen padeciendo el retraso, el peligro y la indiferencia institucional.
Lo que debería ser símbolo de progreso y conectividad, hoy es un símbolo de corrupción, abandono y desinterés, con ciudadanos atrapados en rutas inseguras y vías intransitables.







































