“El paro, el paro, es culpa del estado”, con esta arenga inició su alocución Yenni Araceli Pérez Martínez en un improvisado mitin ofrecido por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) tras el enfrentamiento con la policías en el intento de ingresar al zócalo capitalino luego de la marcha con la cual inició el paro nacional convocado por la magisterial.
La larga movilización generó caos en el primer cuadro de la ciudad de México con el 20% de la membresía oaxaqueña, mientras en la ciudad de Oaxaca el 80% restatante también se efectuaba una movilización.
De acuerdo con imágenes divulgadas por diversos medios, incluso trasmisiones en vivo de plataformas ligadas a la magisterial, se observó que los manifestantes, algunos encapuchados y portando martillos, mazos, palos y tubos de metal, intentaron derribar las vallas instaladas alrededor del Zócalo para intentar entrar y tomar la plancha del zócalo capialino. Además, lanzaron petardos y retiraron publicidad relacionada con el Mundial FIFA 2026.
“Una vez que desapareció el humo, los manifestantes se agruparon, tomaron rumbo hacia otra calle y persiguieron a algunos elementos de la Policía de Tránsito”, reportaron testigos.
En la calle de Pino Suárez, los docentes alcanzaron a un oficial y le quitaron un radio, evidenciando la intensidad del choque con las fuerzas de seguridad.
“Para el gobierno importa más un evento internacional (el mundial de fútbol) que sus propios trabajadores del estado”, indicó Martínez Pérez
La CNTE advirtió, mediante un comunicado que durante las administraciones de Morena, “las demandas históricas del magisterio no han encontrado solución; por el contrario, han sido utilizadas de manera discursiva y demagógica, sin respuestas de fondo a las exigencias del pueblo trabajador y del movimiento democrático”
La lideresa oaxaqueña indicó que este no es un gobierno diferente “es más de lo mismo” y advirtió que fueron reprimidos a pesar de la promesa de no hacerlo, por parte del gobierno.
Mientras Martínez Pérez hablaba, a escasos metros se escuchaban detonaciones que, de acuerdo a su versión “la policía sigue lanzando petardos mientras nosotros hablamos de manera pacífica”, indicó.
La CNTE indicó que podría realizar acciones durante actividades relacionadas con la Copa Mundial de la FIFA 2026 si el gobierno federal no atiende sus demandas laborales y de seguridad social. Incluso, en redes sociales internas impulsaban la toma del estadio Azteca, lugar de la inaguración o el aeropuerto Benito Juárez.

Dirigentes de la organización acusaron a la administración de Claudia Sheinbaum de mantener una postura de “continuidad neoliberal” y de negarse a instalar una mesa de negociación directa sobre la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007.
“La legislación ha afectado las condiciones de jubilación de los trabajadores del Estado, sustituyendo el esquema anterior por uno basado en cuentas individuales administradas por Afores”, señalaron los representantes del magisterio.
El gobierno de la Ciudad de México instaló vallas metálicas en los principales accesos al Zócalo “para evitar confrontaciones”, explicó el Secretario de Gobierno, César Cravioto.
Según Cravioto, se ofrecieron alternativas para que la CNTE instalara el contingente en la Alameda Central o el Monumento a la Revolución, debido a que el Zócalo estaba ocupado por la instalación de un festival futbolero para transmitir partidos del Mundial 2026.
Tras la marcha, la gremial intentó tomar el zócalo, pero fueron rechazados.
Los profesores intentaron derribar unas sólidas vallas metálicas de más de dos metros de altura.
En un video fue posible observar a un presunto profesor herido tirado sobre una calle del Centro Histórico. “No queremos goles, queremos acciones”, era otra de su arenga. La CNTE acusó que la policía capitalina ha lanzado petardos que ocasionaron al menos dos heridos.
Por la tarde, la gremial aseguró que un profesor perdió un ojo a causa de la violencia policiaca y mostraron a una persona sangrante en el piso de una calle del Centro Histórico.
En redes sociales daban cuenta de al menos tres heridos y culpaban a la policía del gobierno de la ciudad de México de la agresión.






































