Al cerrar el 2020, México habrá superado el millón de muertes, con 281 mil más que las esperadas para este año. Y el Covid-19 se percibe como la nueva enfermedad que más ha abonado a la pérdida de vidas, alrededor de 114 mil serán atribuibles a ella.
Los datos oficiales, como coincide Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, atribuyen el 40 por ciento del “exceso de muertes” al Covid. Al menos hasta la revisión del periodo del 1 de enero al 26 de septiembre. Para el 60 por ciento restante de las muertes excesivas, se contemplan “otras causas y Covid no reportado”.
Las defunciones por esta enfermedad, sin embargo, se enmarcan en un contexto donde la iniciativa ciudadana Frente a la Pobreza reconoce a factores o causas como la pobreza, la violencia, un deficiente sistema de salud. Así lo explica en su reportaje La muerte tiene permiso.
“Aunque la muerte no reconoce estatus socioeconómico, quienes viven en pobreza tienen mayor probabilidad de morir antes de tiempo”, refiere el documento publicado la semana pasada. Y en el que se considera a la violencia como la otra “epidemia” que se ha agudizado en el país en la última década; al pasar de poco más de 10 mil muertes en 2010 a más de 35 mil asesinatos en 2019, y con una tendencia en aumento.
En México, aún hay decesos “por enfermedades producto de la pobreza extrema”, ahonda el frente. La iniciativa retoma cifras del Observatorio de Mortalidad Materna, que al 2018 ubica a Oaxaca como el cuarto estado con el mayor número de muertes maternas, tan solo superado por Chiapas (que ocupa el primer sitio), Guerrero (el segundo) y Campeche (el tercero).
Las muertes oficiales y la Covid-19
Hasta el 15 de octubre, según refiere el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), “los municipios donde no se han registrado decesos por Covid-19 son 674”. En “El Visor Geoespacial de la Pobreza y la Covid-19 en los municipios de México”, el ente ahonda que la mayoría de estos municipios “se localizan en Oaxaca (57%, es decir, 384), Puebla (6.2%) y Veracruz (5.9%)”.
Pero que la muerte no haya sido acompañada por la Covid no implica que el estado no se haya visto afectado por la pandemia y las carencias en el sistema de salud señaladas por el Frente a la Pobreza. Tampoco que quede exenta de un “exceso de muertes” o del desfase y las omisiones de un conteo oficial sobre las defunciones a causa de esta enfermedad.
De acuerdo con el Proyecto Li, al 1 de agosto Oaxaca registraba 2 mil 865 defunciones adicionales a las esperadas hasta esa fecha (para el periodo en que ya estaba presente la Covid-19). Es decir, había un exceso de mortalidad.
Sin embargo, al corte del 1 de agosto, los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) reportaron que se habían acumulado 968 muertes a causa de la enfermedad. Con base en el exceso de mortalidad a esa fecha, solo una tercera parte de esas muertes adicionales correspondían a Covid.
No todas las muertes por Covid se registran a tiempo, lo que implica un rezago o desfase entre las cifras de la autoridad estatal y la federal. Por ejemplo, y de acuerdo con la actualización revisada, Oaxaca registraba al 1 de agosto mil 112 defunciones por Covid.
Por el desfase entre lo reportado por la Secretaría de Salud federal y los SSO, para el 30 de octubre aún no se contaban todas las muertes atribuibles a Covid, además de que la primera dependencia registra una decenas más que su par estatal.
Sobre el exceso de muertes en este año, Ruy López Ridaura, director del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades de la Secretaría de Salud, presentó una actualización hace una semana. En Oaxaca, del 1 de enero al 26 de septiembre, dijo que existe un aumento del 14 por ciento respecto a los decesos esperados para ese periodo.
Aunque no precisó cifras, se remitió a señalar que el incremento ocurrió a partir de la semana 20 del año, en los últimos días de mayo, mientras que el punto máximo fue en la semana 28, a mediados de julio.






































