Las cifras nacionales de homicidio doloso correspondientes a abril de 2026 exhiben una realidad alarmante: la violencia en México está concentrada en un reducido grupo de entidades donde el crimen mantiene disputas territoriales, operaciones armadas y control regional.
De acuerdo con la gráfica presentada por el Sistema Nacional de Seguridad Pública, ocho estados concentran el 53 por ciento de los homicidios registrados en el país, acumulando 834 víctimas en un solo mes.
Chihuahua y Guanajuato encabezan la lista con 129 asesinatos cada uno, seguidos por Morelos, Baja California, Sinaloa, Estado de México, Veracruz y Guerrero.
Sin embargo, fuera de ese bloque aparece un estado que históricamente había permanecido lejos de los primeros lugares nacionales en violencia: Oaxaca.
OAXACA, A UN PASO DEL BLOQUE MÁS VIOLENTO
Con 81 víctimas de homicidio doloso durante abril, Oaxaca se ubicó en la novena posición nacional, apenas tres casos por debajo de Guerrero, entidad que sí forma parte del grupo donde se concentra la mayor violencia del país.
La diferencia mínima evidencia que Oaxaca ya no puede considerarse una entidad de baja incidencia delictiva. Por el contrario, las cifras muestran un deterioro sostenido de las condiciones de seguridad.
El dato resulta todavía más preocupante al compararse con el promedio nacional de 49.22 víctimas. Oaxaca prácticamente duplica esa media, confirmando que la violencia homicida en la entidad se encuentra por encima de los niveles nacionales.
SUPERA A ESTADOS HISTÓRICAMENTE VIOLENTOS
El comportamiento de las cifras también rompe con antiguas percepciones sobre el mapa criminal del país.
Durante abril de 2026, Oaxaca registró más homicidios que entidades históricamente asociadas con altos niveles de violencia, como Michoacán, que reportó 67 víctimas.
Incluso quedó cerca de estados con fuerte presencia de grupos criminales como Sinaloa, que acumuló 101 asesinatos en el mismo periodo.
La comparación también resulta significativa frente a entidades con mayor desarrollo económico y densidad urbana, como Nuevo León, que reportó 33 homicidios, o Querétaro, con apenas 12 casos.
UNA CRISIS DISTINTA Y MÁS COMPLEJA
A diferencia de otras entidades donde la violencia suele relacionarse con zonas metropolitanas o corredores industriales, Oaxaca enfrenta condiciones particulares: regiones montañosas de difícil acceso, conflictos agrarios, debilidad institucional en municipios, presencia de grupos armados regionales y posibles rutas de trasiego criminal.
Especialistas han advertido que estos factores convierten a Oaxaca en un escenario complejo donde la violencia puede expandirse rápidamente sin la capacidad suficiente de contención por parte de las autoridades locales.
Además, diversos hechos recientes, como ejecuciones múltiples, ataques armados y desapariciones, han comenzado a modificar la percepción pública sobre la seguridad en el estado.
CIFRAS ROMPEN DISCURSO DE “ESTADO TRANQUILO”
Aunque Oaxaca todavía no forma parte oficial del grupo de entidades que concentran más de la mitad de los homicidios del país, los números muestran que la distancia es cada vez menor.
La posición que ocupa actualmente en el ranking nacional contradice el discurso histórico que durante años presentó al estado como una entidad relativamente ajena a la crisis nacional de violencia.
Hoy, las estadísticas colocan a Oaxaca dentro del grupo de estados que comienzan a encender focos rojos a nivel nacional.







































