Con la participación de diversas comunidades del estado, las cuales llevaron no solo sus danzas y bailes sino algunos alimentos para compartir, este lunes se vivieron varias fiestas de Guelaguetza en municipios de los valles centrales de Oaxaca.
Además de la capital oaxaqueña, sede de los Lunes del Cerro que organiza el gobierno estatal, la fiesta también se vivió en la Villa de Etla, en la Villa de Zaachila y en Santa María del Tule.
En la Villa de Etla, la Guelaguetza contó con la participación de las Chinas Oaxaqueñas de Etla y de Casilda, que presentaron el Jarabe del valle, también hubo otra presentación de las tradiciones de la comunidad sede, así como el Jarabe Mixteco que identifica a Huajuapan de León y parte de la región Mixteca.
La delegación de Santa Lucía Ocotlán, así como las de Santa Catarina Juquila, San Juan Colorado, Pinotepa Nacional, San Mateo del Mar, Tuxtepec, Pochutla, entre otros, fueron parte de las dos emisiones de la Guelaguetza en este municipio.
Desde la plaza cívica del municipio, estas representaciones de los pueblos originarios y afromexicano de Oaxaca dieron cuenta de las danzas, bailes y tradiciones del estado.
En la Villa de Zaachila, otro de los municipios que comparte su propia versión de Guelaguetzas, se vivió una edición más de la llamada “Fiesta grande del cerrito de Zaachila” o “Laanii Roo Xten sii Xte Zaallil”.
La 64 edición del “Laanii Roo Xten Sii Xte Zaallil” comenzó alrededor de las 13:00 horas, en la zona arqueológica de la comunidad, con un programa que incluyó a 18 delegaciones de las ocho regiones de Oaxaca.
Fueron estas las que, incluso bajo la lluvia, compartieron su música, danzas, tradiciones y lo que representa la guelaguetza.
En este municipio, donde también se elige a la representante de la deidad Pitao Cozobi (diosa del maíz), algunas de las comunidades invitadas fueron: Huautla de Jiménez, Ejutla de Crespo, Ciudad Ixtepec, Villa Hidalgo Yalálag, Pochutla, Sola de Vega, Pinotepa Nacional, Putla Villa de Guerrero, Tuxtepec. Además de presentar las danzas y bailes propios de la comunidad anfitriona, a través de la Danza de los Zancudos y el Jarabe Zaachileño.









































