La venta de frutas y verduras incrementaron en el último mes en diversos espacios públicos y en viviendas particulares, luego de que la Central de Abasto se convirtió en zona de alto riesgo de contagios de Covid-19.
Vendedores de estos productos que acudían a este espacio de la Ciudad, decidieron retirarse de la zona y distribuir los alimentos en viviendas particulares u otros espacios de menor afluencia de personas.
Don Enrique, con más de 12 años como vendedor de frutas y verduras en el Mercado de Abasto, afirmó que desde hace dos meses se vio obligado a abandonar su espacio en la Central, por ser parte de uno de los grupos de riesgo ante la pandemia, por la diabetes y sus 70 años de edad.
“Mis hijos me dijeron que abriera el portón de la casa y mejor desde aquí vendiera mis frutas y verduras. La venta no se compara en nada con lo que se gana en el Mercado, pero me siento más seguro y no estoy rodeado de personas que tosen o no usan cubrebocas”, señaló el originario de la Villa de Zaachila.
Otros más de sus compañeros, también de la tercera edad o con enfermedades crónico degenerativas, decidieron tomar el ejemplo y vender desde sus propios hogares, así como instalar pequeños puestos frente a algunos centros comerciales o con menos riesgo de contagio.
Don Enrique expuso que la pandemia afectó la economía de muchos de los vendedores de frutas y verduras de la Central, donde decidieron retirarse para dejar a otros en su lugar o invertir en medidas de prevención de contagios.
“La situación es compleja porque muchos tuvieron que invertir en colocar filtros, comprar botes de gel para el uso de los clientes o sanitizantes que subieron de precio y se acaban muy rápido”, señaló.
Algunos de los nuevos negocios en casa confiaron en que la autoridad comprenda esta situación y evite aplicar sanciones a quienes se vieron en la necesidad de vender desde el hogar, ante el miedo de adquirir el nuevo coronavirus.







































