A tres años de haber ganado el amparo que ordena a las autoridades federales, estatales y municipales sanear los ríos Atoyac y Salado, Litigio Estratégico Indígena (LEI) advierte resistencias y letargos para dar un cabal cumplimiento.
En entrevista, el presidente de la organización LEI, Carlos Morales Sánchez, afirmó que a la fecha no ha comenzado la ejecución de los afluentes a pesar de la alta contaminación, “aún ninguna autoridad sabe qué va a hacer”.
Admitió que la pandemia de Covid ha dificultado la ejecución de la sentencia a un año de distancia, “en 12 meses son muy pocas las acciones que se han puesto en marcha por parte de los involucrados”.
Recordó que en noviembre de 2020, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió la recomendación número 57/2020, para el rescate de los ríos Salado y Atoyac.
No obstante, las autoridades responsables argumentan la pandemia para incumplir la sentencia de amparo, por lo que la recomendación alienta el rescate de los ríos Salado y Atoyac.
“Hay molestia o inconformidad por parte de los ciudadanos debido a que el rescate de las afluentes no avanza y se advierte que muchas de las autoridades buscan darle largas o evadir el cumplimiento”, lanzó.
Morales Sánchez apuntó que ni la Semarnat ni Conagua, Profepa, Cea, Semaedeso o autoridades municipales de la Ciudad de Oaxaca y Santa Cruz Xoxocotlán han atendido la determinación del juez federal.

Por lo que adelantó que será Litigio Estratégico Indígena quien presente una serie de documentales para corroborar ante la justicia federal, si con las escasas acciones el agua de los ríos ya está limpia.
“Pero sí no es así, no nos dejan más opción que pedir al juez que inicie el procedimiento de inejecución de la sentencia de amparo y sea la Suprema Corte de Justicia de la Nación quien conozca del incumplimiento de las autoridades”, enfatizó.
Muchos de los involucrados han encontrado en la pandemia una excusa natural para justificar los retrasos en la ejecución de las acciones para lograr el saneamiento de los ríos Atoyac y Salado.
“Estamos ante un caso sin precedente en México, no hay protocolo a seguir en materia ambiental, no hay una jurisprudencia a seguir, pero vemos que en la gran mayoría se trata de acciones cosméticas”, añadió.
Algunas de las denuncias de los ciudadanos tienen que ver con la falta de control de las personas que utilizan los bordos de los ríos Atoyac y Salado para llevar a cabo la descarga de pipas de aguas residuales.











































