Nepotismo, acoso laboral, incapacidad de directivos y desatención a pignorantes son los móviles que denuncian los trabajadores del Monte de Piedad del Estado de Oaxaca que hoy cumplen 4 días de paro indefinido en demanda de mesas de diálogo con las autoridades, dotación de insumos y freno a violencia laboral.
Con pancartas, cartulinas pegadas en el edificio del Centro Histórico, los trabajadores de oficinas centrales resguardan las instalaciones de avenida Morelos, pero ayer se unieron las 26 sucursales en las regiones de Valles Centrales, Mixteca, Istmo y Cuenca del Papaloapan.
El conflicto se arrastra desde 2022 con el arribo de la actual administración. Desde entonces, el director de la institución, Omar Julián, ha sido acusado de prácticas de nepotismo con la colocación de amigos y familiares en puestos clave de la institución, personal sin experiencia e incapaz de brindar la mejor atención a la ciudadanía y que podrían poner en riesgo el patrimonio de los pignorantes, denunciaron trabajadores paristas.
Aracely Silva, Raúl Medina, delegados sindicales, Gloria Elías representante de los trabajadores, Marta Gurdet entrevistados por EL IMPARCIAL, El Mejor diario de Oaxaca, explicaron su disposición a apoyar a la administración, “pero el director Omar Julián no se deja ayudar, no dialoga con los trabajadores, muchos tenemos ya 25 o 28 años de servicio, hemos visto pasar a muchos directores y sabemos de la importancia de brindar un buen servicio a la ciudadanía y resguardar sus pertenencias”, explicaron los empleados de base al mostrar su preocupación ante la falta del rumbo de la institución.
Los representantes de la mesa negociadora declararon a El Mejor Diario de Oaxaca que, desde su llegada, el equipo de administración carecía de experiencia en las operaciones básicas de la institución, como el manejo de empeños y refrendos. “Quisimos apoyarles, pero no se dejaron”, explicaron. Según los trabajadores, a medida que los conflictos internos se intensificaban, se solicitó al director que visitara las sucursales para conocer de primera mano las condiciones laborales y responder con una gestión justa, pero sus acciones se han limitado a decisiones “de escritorio” sin atender las necesidades de campo, en contraposición con la política de cercanía que promueve el gobernador.







































