Apenas en 2025, Oaxaca contabilizó 73 casos nuevos de anorexia, bulimia y otros trastornos alimenticios, superior a los 69 de 2024, pero inferior a los 85 de 2023.
Del total del año pasado, la Secretaría de Salud federal reportó 53 casos en el sexo femenino y 20 en el masculino, la mayoría adolescentes.
A Nancy, de 12 años de edad, se le detectó la bulimia desde hace un año, cuando profesores de la escuela donde acudía se dieron cuenta de ciertos comportamientos y pidieron la presencia de su madre.
La menor de edad aceptó que en el receso no comía; escondía los alimentos o los regalaba a otras compañeras, porque le daba miedo engordar.
“Mi hija siempre ha sido delgada, pero empezó a bajar más de peso. La maestra me dijo que en los convivios apenas sí comía y el tema más recurrente con las amigas era saber quién era más delgada”, señaló Azucena, madre de Nancy.
En casa, añadió, comía poco y se levantaba rápido para irse a su cuarto o al baño, donde la familia no se daba cuenta que era para vomitar lo que ya había ingerido.
Apoyo sicológico
“Afortunadamente mi hija ya está en tratamiento; hemos ido con una psicóloga y nos ha apoyado. Varias de sus compañeras también están en la misma situación a pesar de su corta edad y muchos de sus padres no lo saben, como pasó conmigo en su momento”, expresó.
De acuerdo a la Secretaría de Salud federal, la anorexia “es un trastorno de conducta alimentaria que causa que las personas pierdan más peso de lo que se considera saludable para su edad y estatura”, mientras que la bulimia “se caracteriza por episodios recurrentes de atracones en un periodo muy breve de tiempo de menos de dos horas, con un consumo del doble de lo que consume una persona de la misma edad, género y talla”.
De este último trastorno, la persona tiene la sensación de pérdida de control; es decir, empieza a comer y no puede parar, seguido de conductas compensatorias inapropiadas como vómitos, laxantes, diuréticos, ayunos o ejercicio excesivo.
“Los trastornos alimenticios como la bulimia y anorexia requieren de tratamiento interdisciplinario -psiquiátrico, médico internista, nutriólogo, psicólogo y familia- para lograr que la paciente se recupere, ya que por lo general padece las secuelas como desnutrición, disminución de las defensas, infecciones, descalcificación en dientes y huesos, además de aislamiento de la vida laboral, familiar y escolar, entre otros”.








































