A unos pasos del zócalo de la ciudad de Oaxaca, El Sonido Discotheque sobrevive como una de las últimas tiendas de música en el estado. Ha sorteado retos a raíz de los cambios tecnológicos de las últimas décadas y la piratería, pero también la pandemia de COVID-19, que ha representado el último golpe para los negocios de este tipo y obligado a nuevos cambios en la industria musical.
Este es uno de los tres últimos negocios de su tipo en el centro, cuenta Juan José Barreta, encargado de la tienda fundada hace casi 46 años por Guisela Katz de Karminski. Los otros dos, señala, son Central de Discos y Konexion Musical.
“Este local cuando se abrió eran solamente discos, en ese momento los formatos que se manejaban eran discos de vinil y casettes”, recuerda quien trabaja en El Sonido Discotheque desde 1991. Desde entonces, ha conocido de los cambios por los que las al menos 10 tiendas de discos empezaron a desaparecer en el centro de la capital.
“Parte del avance tecnológico fue precisamente la transición de los formatos, del vinil al disco compacto (CD) y otros que trataron de incrustarse como el mini disc, el disco láser. Y en vídeo, que pasó de ser cintas Beta a VHS y posteriormente a DVD”, recuerda sobre parte de estos cambios que han llegado hasta el streaming en las plataformas digitales.
En El Sonido Discotheque aún hay algunos CDs , DVDs y otros artículos relacionados, pero el giro comercial también se ha ampliado a la reparación de relojes, la venta de productos auditivos, algunas maletas, entre otros productos.
Su ubicación, a mitad de la sexta cuadra de la avenida Miguel Hidalgo, le permite estar aún en el “corazón” de la ciudad, donde antaño estuvieron otros negocios que poco a poco, con el cambio tecnológico y principalmente la piratería, se vieron obligados a cerrar.
“En las mejores décadas del negocio, cuando se acercaba alguna festividad en la que la gente procuraba obsequiar algún disco, el horario de la tienda se extendía hasta las 10:00 de la noche”, recuerda Juan José sobre la temporada decembrina.
Actualmente, la venta de la música se enfoca en dar salida al acervo de discos compactos, varios de ellos de artistas mexicanos o extranjeros que forjaron su carrera en el país. También hay CDs de música clásica de artistas extranjeros, igualmente algunos ejemplares de artistas o agrupaciones oaxaqueños.
“Todavía hay existencias que tratamos de seguir vendiendo y todavía hay cierta cantidad de público que sigue buscando material físico”, comenta Juan José sobre este negocio en el que conviven los discos compactos con las maletas, el taller de reparación de relojes, las mochilas y otros artículos que van ocupando las vitrinas en las que se exhibían los cientos o miles de acetatos y discos compactos en las mejores épocas del negocio.







































