El teléfono celular que presuntamente robó después de asesinar a una joven estudiante terminó convirtiéndose en la principal pista para localizarlo. Un hombre identificado como G. A. A. fue detenido por su probable responsabilidad en el feminicidio de Z. M. H., ocurrido en Santa Cruz Huatulco, en la región de la Costa de Oaxaca.
Uno de los datos relevantes de la investigación es que el detenido no era un desconocido para la víctima: ambos habitaban en el mismo inmueble de renta, ubicado en el Sector H3 de La Crucecita.
De acuerdo con las investigaciones ministeriales, el crimen ocurrió durante la madrugada del 3 de noviembre de 2026, cuando el señalado presuntamente ingresó a la habitación que rentaba la joven, la agredió sexualmente y posteriormente le quitó la vida mediante asfixia mecánica.
Después del ataque, el hombre habría sustraído el teléfono celular de la estudiante con la intención de venderlo. Esa decisión permitió a los investigadores seguir una pista tecnológica que finalmente condujo hasta él.
EL RASTRO DEL CELULAR CONDUJO HASTA EL PRESUNTO RESPONSABLE
Después de conocer el asesinato, los investigadores desplegaron un equipo multidisciplinario que realizó análisis de registros telefónicos y técnicas de rastreo para localizar el dispositivo sustraído.
Las diligencias permitieron identificar a la persona que había comprado el teléfono celular de la víctima.
Al rendir su declaración, el comprador proporcionó información sobre quién le había vendido el aparato. Sus datos permitieron identificar y ubicar a G. A. A. como la persona que presuntamente comercializó el dispositivo.
Este hallazgo se convirtió en un elemento fundamental para avanzar en la investigación y establecer una posible conexión entre el sospechoso y el feminicidio.
ERA VECINO DE LA JOVEN Y HABRÍA ENTRADO A SU HABITACIÓN
De acuerdo con los datos establecidos en la causa penal, el hombre detenido habitaba en el mismo inmueble donde la víctima rentaba una habitación, en el Sector H3 de La Crucecita.
Las investigaciones señalan que habría ingresado al espacio de la joven durante la madrugada del 3 de noviembre.
En ese lugar presuntamente cometió una agresión sexual. Posteriormente, la privó de la vida mediante asfixia mecánica.
Tras el crimen, además de abandonar la habitación, habría tomado el teléfono celular de la estudiante para venderlo.
UNA ORDEN DE APREHENSIÓN PERMITIÓ SU DETENCIÓN
Con los indicios obtenidos mediante el rastreo tecnológico y las declaraciones del comprador del teléfono, la Vicefiscalía Regional de la Costa solicitó una orden de aprehensión ante un Juez de Control con sede en San Pedro Pochutla.
Una vez concedido el mandato judicial, agentes de la Agencia Estatal de Investigaciones realizaron la detención del sospechoso.
Posteriormente, G. A. A. fue informado de sus derechos, recibió una certificación médica y quedó a disposición del Ministerio Público y de la autoridad judicial correspondiente.
EL PROCESO JUDICIAL DEBERÁ DETERMINAR SU RESPONSABILIDAD
Aunque la detención representa un avance importante en el esclarecimiento del feminicidio, el caso todavía debe continuar ante las instancias judiciales.
El hombre fue detenido por su probable responsabilidad en el delito de feminicidio. Por lo que corresponderá al juez determinar su situación jurídica conforme a los elementos presentados durante el procedimiento.
Hasta el momento, la información oficial difundida no precisa una sentencia ni una condena contra el detenido.
El caso pone de manifiesto la importancia de las investigaciones tecnológicas y del análisis de evidencias para reconstruir los hechos e identificar a posibles responsables de delitos contra las mujeres.




































