Tenían nombre, edad, rutina. Muchas caminaban a casa, otras iban en moto, algunas dormían cuando todo se apagó. Entre enero y julio de 2025, 53 mujeres fueron asesinadas en Oaxaca. Algunas, por razones de género. Otras, sin que el sistema lo reconozca como tal. Pero todas murieron violentamente.
Once de esos casos fueron clasificados como feminicidios. Los otros 42, como homicidios dolosos. El crimen no siempre se llama igual en los expedientes judiciales, pero en la calle, para sus madres, hermanas, hijas o amigas, el dolor sí es el mismo.
UNA ALERTA QUE YA NADIE ESCUCHA
Desde 2018, Oaxaca está bajo una Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM). El mecanismo, creado para prevenir y atender la violencia feminicida, ya tiene siete años operando. Pero al revisar las cifras, parece más un trámite que una herramienta efectiva.
“La violencia no se detuvo. Cambió de forma, de lugar, pero siguió matando”, advierte el Grupo de Estudios sobre la Mujer Rosario Castellanos (GES Mujer), organización que ha documentado esta realidad mucho antes que las instituciones la admitieran.
EL LUGAR QUE OCUPA OAXACA EN EL PAÍS
A nivel nacional, Oaxaca no lidera las estadísticas, pero la violencia de género tampoco le es ajena.
Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública:
- Oaxaca ocupa el 17º lugar en feminicidios, con 11 casos registrados.
- Se encuentra en el 14º lugar en homicidios dolosos de mujeres, con 42 víctimas.
- Y reportó 728 mujeres víctimas de lesiones dolosas solo en esos primeros siete meses del año.
Detrás de cada cifra, hay una historia que rara vez llega a los tribunales. Algunas familias aún esperan justicia. Otras ni siquiera han podido denunciar por el temor a sus victimarios.
¿QUÉ DICE LA LEY Y QUÉ HACE LA JUSTICIA?
El Código Penal del Estado de Oaxaca es claro: el feminicidio se castiga con entre 50 y 60 años de prisión, además de multas considerables. Pero esa claridad no siempre llega a los juzgados. Muchos asesinatos de mujeres no se investigan como feminicidios, incluso si hubo antecedentes de violencia, amenazas o desapariciones previas.
El problema no es solo legal, sino estructural: policías sin capacitación, fiscalías saturadas, protocolos que se activan tarde o nunca.
UNA PREGUNTA INCÓMODA QUE SIGUE VIGENTE
¿De qué sirve una alerta que no alerta?
¿De qué sirven las cifras si no se traducen en protección, justicia o prevención?
En Oaxaca, una mujer es asesinada cada cuatro días. A veces, la noticia apenas dura un par de horas en redes. A veces, ni eso. El silencio también mata, y en Oaxaca se ha vuelto parte del paisaje institucional.
NO ES SOLO UN TEMA DE SEGURIDAD: ES DE VIDA DIGNA
La violencia contra las mujeres no es solo un problema de seguridad pública: es un síntoma de lo que la sociedad aún permite, de lo que se normaliza desde casa, escuela, medios y gobiernos.
En resumen, la muerte de 53 mujeres no puede seguir leyéndose como un simple informe mensual.
Porque no fueron cifras. Fueron vidas.






































