Oaxaca alcanzará esta semana los 4 mil casos de miasis de gusano barrenador en diferentes especies, sobre todo en los bovinos y en municipios del Istmo de Tehuantepec.
En su reciente actualización, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) informó de un acumulado de 3 mil 973 casos de miasis durante el periodo 2025-2026, de los cuales, 201 se encuentran activos.
En casos acumulados Oaxaca se mantiene en el segundo lugar de los estados con más casos, apenas por debajo de Chiapas con 6 mil 741. Les sigue Veracruz con 3 mil 636, Yucatán con 2 mil 114 y Tabasco con mil 248, por citar a los de mayor registro.
En casos activos, la entidad también se posiciona en el segundo lugar después de Veracruz con 242, seguidos de Puebla con 188, San Luis Potosí con 153, Tamaulipas con 149 e Hidalgo con 125, entre otros.
De los 3 mil 973 casos acumulados en el estado, 2 mil 677 fueron notificados en la especie bovina, 445 en la canina, 406 en la suina, 247 en la equina, 98 en la ovina y 74 en la caprina, mientras que el resto se distribuye en menor número en humanos, felinos y aves.
Las autoridades sanitarias recordaron que el gusano barrenador es una infestación causada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, que se alimentan del tejido vivo de los mamíferos.
“Las larvas que se alimentan de la piel y de los tejidos subyacentes del huésped provocan una afección conocida como miasis traumática, que puede ser mortal”.
HERIDAS, EL RIESGO
Las infestaciones se adquieren generalmente en sitios con heridas previas, debido a causas naturales o a prácticas ganaderas, pero también pueden producirse en las mucosas de los orificios corporales.
Destacaron que las moscas hembras son atraídas por las heridas, en cuyos bordes cada hembra pone una media de 343 huevos. Las larvas emergen en 12-24 horas e inmediatamente comienzan a alimentarse, escarbando con la cabeza hacia abajo en la herida.
“Después de pasar por tres fases larvarias que implican dos mudas, las larvas abandonan la herida y caen al suelo, en el que se entierran hasta llegar a la fase de pupa. La duración del ciclo de vida fuera del hospedador depende de la temperatura, siendo más corto a temperaturas más altas, y el ciclo completo puede completarse en menos de tres semanas en los trópicos”.






































