La crisis de atención, principalmente a pacientes de hemodiálisis del Hospital Regional Presidente Juárez del ISSSTE, tienen al borde del colapso y ponen en riesgo a los derechohabientes, advirtieron líderes sindicales y personas que asisten a recibir tratamiento, lo cual fue testimoniado en un recorrido realizado por EL IMPARCIAL y confirmado por varios medios locales.
En tanto, autoridades de la institución niegan deficiencias y afirman que se ofrece el servicio, sin embargo, de acuerdo con testimonios de pacientes, “no indican que hay falta de higiene y limpieza de los aparatos, que hoy, miércoles, llegamos desde las 13:00 horas para ser de los primeros en recibir la hemodiálisis pero nos dijeron que entraremos hasta las 20:00 horas y saldríamos hasta por las 3:00 de la madrugada”, indicaron.
Por su parte, José Manuel Andrade Rafael, delegado sindical del nosocomio, reiteró en varias entrevistas los riesgos que corren los pacientes y el personal ante las deficiencias en la atención a derechohabientes.
Explicó que la remodelación del área de hemodiálisis sería entregada en noviembre, por lo cual ya hay rezagos, lo que haría urgente la subrogación del servicio dado que muchos pacientes han señalado mareos, dificultades en su salud por el rezago y falta de higiene en la realización de hemodiálisis.
Algunos testimonios recabados en el área del Hospital Presidente Juárez dan cuenta de la desatención de las autoridades “venimos de muy lejos; hay una persona que viene de Tlaxiaco y, por el cambio de horario, se ve obligada a quedarse a dormir aquí”. Otros tantos han señalado los problemas económicos que genera terminar a la 3 de la madrugada las sesiones obligados a esperar, mal comer o pagar altos costos por los traslados hacia y desde sus comunidades, además de las largas horas de espera.
“Los pacientes ya han dado cuenta de molestias, de vómitos y mareos resultado de que los están conectando muy tarde, como hoy, que saldrán a las 3 de la mañana del jueves”, indicó Andrade Rafael, delegado sindical del Presidente Juárez.
El trabajador advirtió que han sido presionados por la dirección del ISSSTE y de los propios dirigentes sindicales para que dejen de exhibir las anomalías, irregularidades y las quejas contra las deficiencias y el que no se garantice el derecho a la salud de los pacientes. “Hacemos responsables a directores y a líderes sindicales de cualquier afectación a derechohabientes y trabajadores”, indicó. “Nos siguen intimidando, aquí tengo a los pacientes y escuchen sus testimonios”.
Aseveró el vocero sindical “están viendo a los pacientes como número, pero estamos tratando con vidas”, indicó.
En otra área del instituto los pacientes han señalado que los tratan como mendigos pues no hay insumos y con desabasto de medicamentos.
NIEGAN LO EVIDENTE

Por otro lado, en una tarjeta informativa liberada por la delegación del ISSSTE Oaxaca se indica que “en relación con las declaraciones emitidas en un programa radiofónico respecto a la operación del Hospital Regional “Presidente Benito Juárez” de Oaxaca, el ISSSTE rechaza categóricamente cualquier señalamiento que haga alusión a presuntas “amenazas”, “actas administrativas arbitrarias” o “pagos a prensa”, a pesar de que hay videos subidos a redes sociales que dan cuenta de las irregularidades.
Por su parte, el Comité Nacional de Vigilancia del SNTISSSTE aclaró que es falsa la convocatoria a un paro indefinido en el Hospital Regional “Presidente Juárez”.
De acuerdo con el organismo, ese llamado no tiene validez estatutaria, no cumple quórum y no está respaldado ni por el Comité Ejecutivo Nacional ni por la Sección XXV Oaxaca.
La delegación del ISSSTE ha reiterado, vía comunicados en redes sociales que “los desperfectos señalados ya fueron atendidos y los servicios operan con normalidad. Se tienen programados trabajos de mantenimiento adicionales sin comprometer la atención de las y los pacientes”.
Sin embargo, cuestionados al respecto tanto pacientes como trabajadores han señalado que ninguna autoridad alguna se ha acercado a tomar el pulso del problema o para brindar soluciones y exigieron la intervención “inmediata” de los gobiernos estatal y federal.







































