Verónica Estela Gutiérrez Herrera tiene jornadas que van de las 7:00 a las 20:00 horas; en plena pandemia se levanta como una jornada normal de trabajo porque de lo contrario, no le dará tiempo cumplir con su agenda diaria.
Se encarga del desayuno de su familia, prepara lo necesario y se alista para esperar indicaciones de su trabajo pues continuamente tiene que viajar a comunidades donde tiene que entregar documentación.
“Si no me levanto desde antes de las 6 de la mañana no puedo avanzar en las cosas que tengo ni puedo avanzar con todo lo que tengo que hacer”, contó.
Ella está casada, pero por cuestiones de falta de empleo, Verónica es la encargada de los gastos de la casa, y por eso, a sus 50 años de edad está como personal de apoyo y asistencia a la educación en la comunidad de Cuajimoloyas.
Ella vive en una agencia localizada en el lado norte de la Ciudad capital, y para realizar sus traslados usa el transporte público.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de la población total de 4 millones 132 mil 148 personas, 2 millones 157 mil 305 son mujeres, un 53 por ciento.
Asimismo, el porcentaje de población de mujeres de 12 años y más ocupada, es del 40.2 % y con una tasa de participación económica de la población de mujeres de 12 años y más.
“Yo siempre he trabajo porque desde joven, y en mi caso, el encontrar un empleo es más difícil que para un hombre”.
Verónica observó que en este tiempo ya se hable más de los derechos de las mujeres que anteriormente, que se tenga acceso a la protesta como una forma de exigencia, que haya más espacios.
Sin embargo, no en todos los aspectos se puede hablar de una plena libertad. “Te dicen que hay mucho avance, que en las instancias hay más acceso para las mujeres, en los hechos hay todavía lugares donde te bloquean”.
Considera que en este contexto del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, existe aún la necesidad de seguir exigiendo el respeto y la igualdad en la sociedad, así como en el acceso a los diversos servicios.
“Como mujeres ya podemos luchar, exigir, y levantar la voz, pero en algunos aspectos se nos está relegando y olvidando”, manifestó.
“A las mujeres se les carga más la mano”
Verónica Estela realiza varias funciones al día, tanto las económicas, como el cuidado familiar y lo considera como una de sus funciones y responsabilidades.
Está consciente de lo que aporta en dinero, así como ser principal sustento para la manutención de los gastos, sin embargo, el tema del apego por sus funciones en la casa, está marcado en sus hábitos y en sus actividades diarias.
Dicha situación le resta tiempo para dedicarlo a ella, en sus gustos y en sus sueños.
“Un estudio comparativo en 20 países de América, Europa, Asia y África reveló que, en promedio, la mujer destina entre 23 y 14 horas semanales a llevar a cabo actividades relacionadas con el cuidado del hogar y la familia”.
Y de los 12 países latinoamericanos, México se posiciona al final de la tabla, toda vez que las mujeres señalaron dedicar semanalmente 11 horas al trabajo en casa y los hombres ocho.
Esa situación se puede observar en el caso de Verónica Estela quien decide invertir su tiempo de esta manera con el objetivo de tener un hogar y una familia atendida, aún cuando deja a un lado lo que como persona le puede gustar.
“A mí me gusta el teatro, la danza, el cine, escuchar música, pero lo hago mientras me estoy bañando o estoy lavando, planchando, porque no hay tiempo para eso”, señaló.
Aunque Verónica quisiera realizar alguna actividad recreativa, no lo hace por falta de tiempo durante el día y ahora con las clases a distancia, está ayudando a su hija de 9 años en sus actividades escolares y en tareas.
No obstante, en medio de la pandemia, considera que dedica más tiempo a su hogar, en estar pendiente de la comida, de los hábitos de la familia en general.
En recientes investigaciones y teorías, sobre este tema, se considera que las tareas domésticas no son adecuadamente distribuidas, tampoco son valoradas, por lo que, proponen que es necesario que los hombres se involucren y en general, los integrantes de un hogar al momento de realizar una actividad.
De enfermera a personal administrativo
A Verónica le gusta el trabajo que desempeña desde hace 15 años en el magisterio, lo hace con emoción por ser su fuente de sustento para ella y su familia.
Antes, con una profesión de Enfermería intentó encontrar empleo sin lograrlo porque las puertas se le cerraron.
“Yo estudié para enfermera porque me gustaba, pero después de tocar puertas para entrar en diversos sistemas de salud y no poder, desistí por otra opción porque el dinero se necesitaba”, señaló.
Tenía la necesidad de trabajar y tener un empleo seguro para su hijo y por eso, decidió buscar otros horizontes y entró a su actividad actual, donde cumple con sus obligaciones.
Ahora, Verónica solo espera que se cumplan sus metas, además de ayudar a sus hijos en realizar sus sueños porque los tiempos están difíciles, lamentó.
En Oaxaca hay 227 mil 856 mujeres mayores de 15 años de edad analfabetas, y un promedio de escolaridad de 8.1.








































