A 30 años que el Congreso local aprobó la reforma al entonces Código de Instituciones Políticas y Procedimientos Electorales de Oaxaca (CIPPEO) para incorporar el Libro Cuarto denominado de la “renovación de ayuntamientos en los municipios de elección por usos y costumbres”, la paridad de quienes ejercen como autoridades sigue siendo el principal reto en las comunidades indígenas de la entidad.
De acuerdo con datos históricos del Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO), el 30 de agosto de 1995, la reforma dotó de contenido práctico al reconocimiento que ya se había hecho en la Constitución de Oaxaca desde el año 1990, y que su finalidad fue reglamentar las “tradiciones y prácticas democráticas de las comunidades indígenas”
“A partir de entonces, podría afirmarse que los mecanismos de nombramiento de las autoridades comunitarias empezaron a institucionalizarse y a ser conocidas, ya no solamente por quienes integran las comunidades”, destacó Elizabeth Sánchez González, consejera presidenta del IEEPCO.
Explicó que la incorporación al ámbito legal de las prácticas comunitarias tiene como resultado el reconocimiento del pluralismo jurídico reflejado en la coexistencia de dos sistemas políticos-electorales en el ámbito municipal que tienen formas diferenciadas para el ejercicio de sus derechos ciudadanos y el nombramiento de autoridades: el sistema de partidos políticos en 152 ayuntamientos y el régimen de Sistemas Normativos Indígenas en 418 municipios.
Aunque a lo largo de 30 años se ha avanzado en el reconocimiento de la autodeterminación de las comunidades indígenas y afromexicanas de Oaxaca, uno de los principales retos es la paridad de quienes ocupan los principales cargos como las presidencias municipales y sindicaturas mismos que tradicionalmente se ha asignado a los hombres.
Para el ejercicio de cargos durante el año 2023, resultaron electas 2 mil 268 mujeres de un total de 4 mil 878 cargos, lo que significó un 46 por ciento del total de los cargos, sin embargo, la mayoría fueron relegadas en cargos de sindicaturas en donde la mayoría de las ocasiones no son tomadas en cuenta.
De las concejalías propietarias, mil 236 mujeres fueron consideradas de un total de 2 mil 746 espacios, pero solamente 30 fueron nombradas como presidentas municipales, 78 como síndicas y mil 128 como regidoras.









































