Los Domínguez, las manos que forjaron la corona de la Virgen
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Los Domínguez, las manos que forjaron la corona de la Virgen

Llevó más de 10 meses, en 1958, dejar lista la aureola que fue robada en 1991 y el delito impune


Los Domínguez, las manos que forjaron la corona de la Virgen | El Imparcial de Oaxaca
Fotos: Luis Alberto Cruz / (izquierda) La patrona de Oaxaca, la Virgen de la Soledad, ha tenido tres coronas, desde la primera en 1904, con el arzobispo Eulogio Gillow y en los tiempos del Papa Pío Décimo

Los datos:

  • La tercera coronación de la Virgen de la Soledad se llevó a cabo el 18 de diciembre del año 2000, los encargados de realizar esta coronación fueron el entonces arzobispo Héctor González, el obispo auxiliar Miguel Ángel Alba y el rector de la Basílica, Heriberto Álvarez.
  • La actual corona de la Virgen mide 32 centímetros de alto y 22 de diámetro, un peso de 2 kilogramos con 680 gramos, con un valor aproximado de 5 millones de pesos.

 

A 22 años de haber participado en la elaboración de la tercera corona de la Virgen de la Soledad, la artesana en filigrana, Crisantema del Rocío Domínguez Vasconcelos, recuerda con mucho orgullo la labor que realizó junto a su padre, don Cristóbal Manuel Domínguez y Morales, quien fue uno de los maestros artesanos más reconocidos en el estado de Oaxaca.

 

 

Las coronas de la Virgen de la Soledad

 

Según datos históricos, la primera coronación de la Virgen de la Soledad, considerada como la madre y patrona de las y los oaxaqueños, se realizó el 18 de enero de 1904 al mando del arzobispo Eulogio Gillow y en los tiempos del Papa Pío Décimo.

La segunda coronación fue en 1959, en donde ya participó el maestro en filigrana, Cristóbal Raymundo Manuel Domínguez y Morales, que en su momento recordó que al realizar esta labor apenas tenía 15 años de edad, pero ya con una amplia trayectoria en los talleres tradicionales.

En la elaboración de la segunda corona, que después fue robada, mi maestro me invitó a participar en su proceso, aunque por mi edad de 15 años no me tomaron mucho en cuenta, pero gracias a ello, he podido elaborar más coronas por ese principio que tuve de buena escuela, mi maestro y encargado de hacer aquella corona fue Jorge Vargas y su hermano Fausto”, comentó el maestro en una entrevista para EL IMPARCIAL realizada en el 2015.

Explicó que aquella corona fue elaborada con oro de 18 quilates, material que fue recabado como donación de los feligreses en las calles de la ciudad de Oaxaca, y que se realizó a través de un patronato.

Esta corona se inició a fundir en los primeros meses de 1958, nos llevó más de 10 meses terminarla, a mí me tocaba estar en la fragua dándole vueltas en un crisol de grafito, ahí fundíamos el metal”, en aquel entonces recordó que el trabajo se concluyó en las últimas semanas de diciembre de 1958 y la virgen se coronó por segunda ocasión el 18 de enero de 1959.

Para la familia del maestro, aquella corona tuvo un valor incalculable, fue hecha con oro de 18 quilates, pesó tres kilos y el valor en piedras era también muy importante, ya que tenía colocadas esmeraldas y diamantes, así como una perla en cada imperial.

Su valor se estimaba en 75 millones de pesos (mdp), por lo que actualmente con los costos que han alcanzado los metales preciosos, su valor podría triplicarse en el mercado de la joyería tradicional.

Esta corona fue robada y despojada de Virgen de la Soledad un 18 de enero de 1991, lo que se consideró como el robo de sacrilegio más grande de Oaxaca y de México, sin embargo, a la fecha nadie sabe de su paradero.

 

 

La tercera corona

 

Después de varios meses la iglesia católica inició el proceso de reposición de la corona de la Virgen de la Soledad, en el cual fueron convocados tres maestros joyeros en filigrana, entre ellos don Cristóbal Raymundo Manuel Domínguez y Morales, por lo que su gran trabajo y experiencia lo nombraron como el encargado de realizar la nueva joya.

Fue en el año 2000, junto con su hija Crisantema del Rocío Domínguez Vasconcelos que comenzó a elaborar la nueva corona, pero para evitar más tentaciones a los amantes de lo ajeno, fue fabricada con oro de menor quilates.

Según datos históricos que guarda la familia Domínguez Vasconcelos en su taller ubicado en la colonia Aquiles Serdán, de la ciudad de Oaxaca, tras el robo, la Virgen permaneció varios años sin corona, por lo cual le fue colocada provisionalmente una de plata mientras, mientras la nueva corona estaba en proceso.

 

La artesana en filigrana, Crisantema del Rocío Domínguez Vasconcelos y su padre, don Cristóbal Manuel Domínguez y Morales (QEPD), elaboraron la tercera corona de la Virgen de la Soledad. La joya fue entrega el 18 de diciembre del año 2000

 

“Es un bonito recuerdo”

 

A 22 años de haberse elaborado la corona, Crisantema Domínguez Vasconcelos, recordó con mucho cariño y orgullo la labor que realizó junto con su padre, quien falleció a la edad de los 77 años el 7 de abril del 2021.

La labor que hicimos con la corona de la Virgen de la Soledad se llama cartoneado, pero tradicionalmente se le conoce como filigrana, el proceso de elaboración nos llevó cuatro meses y medio, recuerdo que en aquellos tiempos estuve con mi papá y mi mamá que también estuvo muy presente, Magdalena Vasconcelos Hernández, fue un trabajo familiar”.

La actual corona de la Virgen de la Soledad mide 32 centímetros de alto y 22 de diámetro, con un peso de 2 kilogramos con 680 gramos, con un valor aproximado de 5 millones de pesos.

Todo el material de oro que se utilizó fue donado por la iglesia, pero también tiene una historia larga porque mucha gente estuvo detrás de la elaboración de la corona, todo fue hecho a mano y cartoneado”.

De acuerdo con los datos históricos de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, la corona fue entrega el 18 de diciembre del año 2000, los encargados de realizar esta coronación fueron el entonces arzobispo Héctor González, el obispo auxiliar Miguel Ángel Alba y el rector de la Basílica, Heriberto Álvarez.

Se hizo toda una ceremonia religiosa para coronar a la Virgen, nos dejó una satisfacción muy grande, pero en el momento no tomé la dimensión de lo que representaba sobre todo para mi papá, era un gran orgullo para él porque la hicimos con mucho cariño”.

A más de un año de la muerte del maestro y a 22 años de la coronación, Crisantema, reconoce que le llena de orgullo acordarse de aquella obra de arte que elaboraron “porque la tiene la patrona de las y los oaxaqueños, me siento muy agradecida porque puse mi granito de arena, junto con mi papá”.

 

 

Continúa con el legado

 

La artesana destacó que su padre aprendió el oficio de la filigrana a la edad de los 9 años, mientras ella a través de la escuela municipal donde el artesano daba clases, siguió su ejemplo y a los 16 años edad incursionó totalmente en este oficio.

Yo también quiero dejar esta gran herencia que me dejó mi padre, por eso ahora doy clases en la escuela donde él estuvo enseñando a muchos niños y jóvenes, aunque en la actualidad ha cambiado mucho la manera de hacerlo, nosotros todavía conservamos nuestro taller tradicional y estoy segura que este trabajo nunca se va perder”, destacó.


 

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