Las familias más acaudaladas de México perciben, en promedio, un ingreso mensual 14 veces mayor que aquellas en situación más vulnerable. Así lo confirma la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que si bien muestra un leve avance en la reducción de la desigualdad, también revela que las brechas estructurales persisten con fuerza.
El ingreso promedio mensual de los hogares ubicados en el decil X —el más alto en la escala socioeconómica— se situó en 78 mil 698 pesos, mientras que en el decil I —el más bajo— fue de apenas 5 mil 598 pesos, una diferencia de 14.1 veces. Aunque esta cifra es ligeramente menor a la registrada en 2023 (15.2 veces), sigue dejando al descubierto una fractura social que los programas sociales y el crecimiento económico no han logrado cerrar.
¿MEJORAN LOS INGRESOS? SÍ, PERO NO PARA TODOS
El informe revela que, entre 2018 y 2024, el ingreso promedio de los hogares en México aumentó en 15.6%, lo que representa un crecimiento significativo a nivel nacional. No obstante, este incremento no se distribuyó equitativamente entre la población.
Estados como Nuevo León, Ciudad de México y Baja California Sur registraron ingresos promedio superiores a los 30 mil pesos mensuales, mientras que en entidades como Chiapas, Guerrero y Oaxaca, el ingreso promedio se mantuvo por debajo de los 10 mil pesos, revelando una concentración regional del bienestar económico.
FACTORES QUE PROFUNDIZAN LA BRECHA
El análisis del INEGI también identificó elementos que agudizan las desigualdades:
Género: Las mujeres, especialmente en zonas rurales, siguen siendo las más afectadas por la precariedad.
Ubicación geográfica: Hay una marcada disparidad entre el norte y el sur del país.
Nivel educativo: Cuanto mayor es el grado académico, mayor es la posibilidad de acceder a mejores ingresos.
Además, los ingresos en los hogares ricos provienen principalmente de actividades empresariales, rentas e inversiones. En cambio, en los hogares pobres, el sustento depende mayoritariamente del trabajo informal y de las transferencias gubernamentales.
¿QUÉ TAN EFICIENTES SON LOS APOYOS SOCIALES?
El 8.9% del ingreso total de los hogares mexicanos proviene de transferencias —remesas, pensiones, apoyos sociales y donaciones—. Este porcentaje se eleva significativamente en los deciles más bajos, lo que refleja la dependencia de estos sectores a los programas sociales.
El informe destaca el papel de iniciativas como la Pensión para el Bienestar de los Adultos Mayores o las becas Benito Juárez, que han contribuido a mejorar el ingreso disponible de las familias con menos recursos. Sin embargo, el impacto no ha sido suficiente para revertir la desigualdad estructural.
UN FUTURO LEJANO PARA LA EQUIDAD
La ENIGH también dialoga con los objetivos de desarrollo sostenible establecidos por la Agenda 2030 de la ONU, que advierte que podrían pasar más de 120 años antes de cerrar la brecha salarial entre ricos y pobres, a pesar de los avances recientes.
Este diagnóstico expone una realidad cruda: aunque hay progresos, México sigue siendo un país de profundas asimetrías. La información proporcionada por el INEGI es esencial para que el gobierno, la academia y la sociedad civil articulen estrategias más efectivas e integrales para combatir la desigualdad.
UNA HERRAMIENTA PARA LA TRANSFORMACIÓN, NO PARA LA CONTEMPLACIÓN
La ENIGH 2024 no solo revela cifras; ofrece un espejo que refleja la distancia entre los discursos de equidad y la realidad económica del país. En manos de las autoridades y de una ciudadanía crítica, este informe puede convertirse en una base sólida para exigir políticas públicas que no solo repartan recursos, sino que transformen de raíz las estructuras que perpetúan la desigualdad.










































