La Suprema Corte de Justicia de la Nación avaló por unanimidad el nuevo modelo de evaluación de la denominada Nueva Escuela Mexicana, al negar el amparo promovido por el Colegio Roble contra el Acuerdo 10/09/23. Con esta decisión, la Corte determinó que las nuevas reglas son constitucionales al priorizar el interés superior de la niñez y buscar prevenir la exclusión escolar.
Entre los cambios más relevantes destaca la eliminación de la reprobación automática por no acreditar todas las materias, así como el retiro del requisito de asistencia mínima para aprobar el ciclo escolar. El nuevo esquema apuesta por una evaluación más cualitativa, integral y gradual, organizada por fases y campos formativos. Además, se mantiene la promoción automática en preescolar y primer grado de primaria.
La postura oficial sostiene que una educación de excelencia no debe limitarse únicamente a calificaciones numéricas o registros de asistencia, sino considerar el contexto social y familiar de cada estudiante. También se argumentó que sancionar la inasistencia afecta especialmente a menores en condiciones vulnerables o de comunidades rurales. Incluso, la ministra ponente comparó el modelo con sistemas educativos de alto desempeño como los de Dinamarca y Finlandia.
Sin embargo, el fallo también generó críticas. Instituciones educativas y algunos ministros advirtieron que flexibilizar la reprobación y eliminar la asistencia obligatoria podría debilitar la disciplina escolar y afectar la calidad educativa. También señalaron el riesgo de que se interprete como un deslinde de responsabilidades por parte del Estado y las familias para garantizar que niñas y niños permanezcan en las aulas.
El modelo impactará directamente en más de 23.3 millones de estudiantes de educación básica en México.












































