Tras años de desencuentros diplomáticos, Felipe VI viajará a México para asistir al partido del Mundial entre España y Uruguay el próximo 26 de junio en Guadalajara. La invitación provino de la presidenta Claudia Sheinbaum, marcando un gesto simbólico de reconciliación entre ambos países.
El monarca comunicó su decisión tanto a Sheinbaum como al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, tras responder a sus respectivas invitaciones, según informaron fuentes de la Casa Real a la agencia AFP.
DE LA CONQUISTA A LOS DISCULPAS: EL ORIGEN DE LA TENSIÓN
La polémica comenzó en 2019, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador pidió públicamente a la Corona española ofrecer disculpas por los abusos cometidos durante la conquista de América. Sheinbaum mantuvo la solicitud y no invitó al rey a su investidura de 2024. Como respuesta, España no envió representantes al acto, dejando la relación diplomática en un punto bajo.
El primer deshielo llegó en octubre de 2025, cuando el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reconoció el “dolor e injusticia” causado a los pueblos originarios. En marzo de 2026, Felipe VI emitió declaraciones históricas admitiendo que hubo “muchos abusos” durante la conquista, aunque señaló el “afán de protección” de los Reyes Católicos hacia los indígenas.
UN GESTO QUE BUSCA RECONCILIACIÓN
Sheinbaum celebró las palabras del rey como un gesto de acercamiento y aseguró que no existe crisis diplomática entre México y España. Durante su visita a Barcelona en abril, la presidenta dijo:
“Lo importante es reconocer la fuerza de los pueblos originarios para nuestra patria”.
La asistencia del monarca español al Mundial no solo es un acto deportivo, sino un símbolo político: marca el inicio de un acercamiento entre México y España después de años de tensiones históricas y políticas.











































