Cerca de 5 mil trabajadores de los Módulos de Atención Ciudadana del Instituto Nacional Electoral (INE) se preparan para suspender actividades este lunes 9 de noviembre, luego de rechazar la propuesta de trabajar bajo protesta mientras continúan las negociaciones con las autoridades del organismo.
La decisión amenaza con paralizar la atención en módulos de todo el país y afectar a miles de ciudadanos que diariamente acuden a realizar trámites relacionados con su credencial para votar.
Pero detrás del paro existe un conflicto laboral que los empleados aseguran haber enfrentado durante años: salarios que consideran insuficientes, jornadas de seis días, falta de prestaciones para parte del personal y condiciones de trabajo que califican como precarias.
Los trabajadores, responsables de tomar fotografías, registrar huellas dactilares y procesar los trámites para expedir la credencial de elector, sostienen que su labor es fundamental para garantizar el ejercicio de los derechos político-electorales, pero consideran que sus condiciones laborales no corresponden con las responsabilidades que desempeñan.
RECHAZAN TRABAJAR BAJO PROTESTA Y CONFIRMAN EL PARO
Después de reunirse con autoridades electorales, los representantes de los empleados confirmaron que no suspenderán la convocatoria al paro nacional.
Edgar Fernández, uno de los representantes del movimiento, informó mediante un videomensaje que el Consejo General del INE se comprometió a no tomar represalias ni ejercer presiones contra quienes decidan participar en la protesta.
Según explicó, la presidenta provisional del organismo, Blanca Cruz García, pidió sensibilizar a los trabajadores para que continuaran sus actividades bajo protesta.
Sin embargo, Fernández señaló que no podía comprometerse a cancelar la suspensión de labores, debido a que la inconformidad ya había trascendido a nivel nacional y existía un acuerdo entre los empleados para manifestarse.
El representante también pidió mantener la organización y la paciencia durante las negociaciones, al considerar que todavía existe margen para conseguir mejoras.
DE 9 MIL A MÁS DE 19 MIL PESOS: LA PRINCIPAL EXIGENCIA SALARIAL
Uno de los reclamos centrales del personal es el incremento de su salario mensual, que actualmente ronda los 9 mil pesos.
Los trabajadores solicitan elevarlo a 19 mil 164 pesos, cantidad que consideran equivalente a dos salarios mínimos.
Además, exigen que los aumentos salariales posteriores se ajusten anualmente conforme a la inflación, con el propósito de evitar que sus ingresos pierdan poder adquisitivo.
Pero las demandas no se limitan al dinero. También buscan modificar las condiciones bajo las cuales realizan sus actividades diariamente.
Entre sus principales exigencias destacan:
- Jornadas laborales de ocho horas diarias, durante cinco días a la semana.
- Eliminar las actividades extraordinarias obligatorias durante los fines de semana.
- Contratos formales con prestaciones de ley para quienes actualmente trabajan bajo el esquema de honorarios.
- Acceso a vacaciones durante la temporada navideña.
- Media hora diaria para consumir alimentos, en lugar de los aproximadamente 12 minutos que reciben actualmente en algunos módulos.
- Renovación de equipos tecnológicos y herramientas de trabajo.
- Pago de viáticos y cobertura de gastos para quienes deben trasladarse fuera de sus áreas habituales.
Los empleados consideran que estas condiciones son necesarias para desempeñar adecuadamente sus funciones y recibir un trato laboral acorde con sus responsabilidades.
PIDEN DEVOLVER LOS 6 MIL MILLONES DE PESOS RECORTADOS AL INE
Otro punto que forma parte de la controversia es el presupuesto del organismo electoral.
Los trabajadores plantearon que se restituyan los recortes presupuestales por aproximadamente 6 mil millones de pesos impulsados desde la Cámara de Diputados para el próximo año.
La propuesta contempla recuperar los recursos que, según su planteamiento, podrían destinarse a mejorar las condiciones laborales y fortalecer la operación de los módulos.
El reclamo abre también una discusión sobre las prioridades presupuestales del organismo: cómo garantizar servicios electorales eficientes sin mantener condiciones laborales que los propios trabajadores consideran insuficientes.
Sin embargo, todavía no existe un acuerdo que garantice la restitución de esos recursos ni que asegure que serán destinados específicamente a las demandas del personal.
EL INE OFRECE DIÁLOGO, PERO NO LOGRA FRENAR LA PROTESTA
Frente a la amenaza de suspensión de actividades, el INE manifestó su disposición para continuar las conversaciones y revisar las distintas áreas de operación.
El organismo reconoció la importancia del trabajo que realiza el personal de los módulos y señaló que está analizando alternativas para atender las inconformidades, tomando en cuenta las necesidades institucionales y las posibilidades presupuestales.
También aseguró que existe voluntad para construir soluciones viables y sostenibles.
No obstante, el ofrecimiento de mantener abiertas las negociaciones no fue suficiente para convencer a los trabajadores de suspender su protesta.
Por ahora, el conflicto permanece sin una solución concreta y la suspensión nacional de actividades sigue en pie.
MILES DE CIUDADANOS PODRÍAN QUEDARSE SIN ATENCIÓN
El paro previsto para este lunes 9 de noviembre podría afectar a ciudadanos que tenían programados trámites en los Módulos de Atención Ciudadana, particularmente quienes necesitan renovar, reponer o tramitar por primera vez su credencial para votar.
La situación coloca a los usuarios en medio de una disputa laboral que enfrenta a los empleados con las autoridades del instituto.
Aunque los trabajadores sostienen que sus demandas son legítimas, la suspensión también representa un problema para quienes dependen de estos servicios para realizar sus gestiones personales y electorales.
El desafío para el INE será encontrar una salida que atienda las condiciones laborales de su personal sin prolongar la interrupción de un servicio fundamental para millones de mexicanos.
Mientras tanto, los trabajadores mantienen su postura: no quieren seguir laborando bajo las mismas condiciones y aseguran que el diálogo debe traducirse en compromisos concretos, no solamente en promesas de revisión.









































