Los hermanos René y Alfonso Arzate García pasaron de una vida discreta en Baja California a convertirse en operadores clave del Cártel de Sinaloa en la frontera con Estados Unidos. Hoy enfrentan acusaciones federales por narcotráfico y presunto narcoterrorismo, mientras autoridades estadounidenses ofrecen hasta cinco millones de dólares por información que conduzca a su captura.
DE LA VIDA LABORAL AL CRIMEN ORGANIZADO
Alfonso Arzate García, alias “El Aquiles”, nació el 2 de diciembre de 1973 en Baja California. Durante más de una década trabajó en el sector del transporte. Sin embargo, a los 30 años ingresó al narcotráfico, inicialmente vinculado a redes locales de narcomenudeo y a operadores relacionados con el entonces dominante Cártel de Tijuana.
Su hermano menor, René Arzate García, “La Rana”, nacido el 11 de junio de 1983, inició actividades ilícitas desde la adolescencia en el entorno criminal de Tijuana. Con el paso de los años, ambos consolidaron alianzas que les permitieron sobrevivir en un contexto marcado por disputas internas y violencia.
Un punto de inflexión ocurrió cuando Alfonso fue amenazado por Teodoro García Simental, conocido como “El Teo”, uno de los principales lugartenientes del Cártel de Tijuana. La respuesta conjunta de los hermanos fortaleció su estructura y marcó el inicio de una célula con creciente influencia en la frontera norte.
EL RESPALDO DE “EL MAYO” Y EL ASCENSO EN SINALOA
Con el debilitamiento del grupo de los Arellano Félix en Baja California, los Arzate se alinearon con la facción encabezada por Ismael Zambada García, “El Mayo”, figura histórica del Cártel de Sinaloa. Fuentes de inteligencia los identifican como parte de su círculo cercano.
Entre 2007 y 2010, en un contexto de reconfiguración criminal, los hermanos habrían intervenido en el rescate de familiares de Zambada en Tijuana, entre ellas Águeda Zambada García. El episodio consolidó su relación con la facción sinaloense y les abrió espacio en posiciones estratégicas.
Tras la captura de Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, el liderazgo de “El Mayo” se fortaleció y los Arzate ampliaron su control en la región. Investigaciones de la DEA los ubican desde 2011 operando en ciudades como Oceanside, National City y Chula Vista, en California, coordinando el envío y distribución de marihuana, cocaína y metanfetamina.
Autoridades estadounidenses estimaron que su red llegó a distribuir cerca de una tercera parte de la metanfetamina que circulaba en el condado de San Diego.
CONTROL DE LA PLAZA Y DISPUTAS INTERNAS
En Tijuana, los Arzate asumieron funciones de jefatura de plaza, coordinando rutas de trasiego desde Sinaloa hasta los cruces fronterizos. También se les atribuye la defensa violenta del territorio frente a grupos rivales como el Cártel Jalisco Nueva Generación y remanentes del Cártel de Tijuana.
Además del tráfico de drogas, las investigaciones los vinculan con operaciones de lavado de dinero y con la coordinación de secuestros y ejecuciones para mantener el control territorial.
En la pugna reciente dentro del Cártel de Sinaloa, marcada por la confrontación entre “Los Chapitos” y “La Mayiza”, los Arzate respaldaron a la facción ligada a la familia Zambada, incluyendo a Ismael Zambada Sicairos, conocido como “Mayito Flaco”.
ACUSACIONES POR NARCOTERRORISMO Y RECOMPENSA MILLONARIA
El 26 de febrero de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció una acusación formal contra René Arzate García por narcoterrorismo, apoyo material al terrorismo, empresa criminal continua y conspiraciones para tráfico internacional de drogas y lavado de dinero.
Ese mismo día, el Departamento de Estado de Estados Unidos informó que ofrece una recompensa de hasta cinco millones de dólares por información que permita capturar a René y Alfonso Arzate García.
La acusación sustituye a la presentada en 2014 y amplía los cargos. Entre las penas contempladas figuran cadena perpetua, mínimos obligatorios de hasta 20 años de prisión y multas que alcanzan los 20 millones de dólares.
Las autoridades estadounidenses vinculan a “La Rana” con el tráfico de grandes volúmenes de fentanilo, cocaína, metanfetamina y marihuana hacia territorio estadounidense, así como con la coordinación de actos violentos en nombre del Cártel de Sinaloa.
Con estas acusaciones, los hermanos Arzate se consolidan como dos de los objetivos prioritarios en la estrategia de Estados Unidos contra las organizaciones criminales transnacionales.










































