La legalización del consumo recreativo de cannabis en México, inicialmente presentada como una prioridad legislativa de Morena en 2018, ha resultado ser una apuesta fallida hasta el momento.
Aunque el uso lúdico de la marihuana está permitido actualmente debido a la declaración de inconstitucionalidad de ciertas disposiciones de la Ley General de Salud y el Código Penal Federal por la Suprema Corte, aún falta una regulación integral.
La iniciativa de Morena, presentada en el Senado en noviembre de 2018 por Olga Sánchez Cordero y Ricardo Monreal, fue aprobada por el Senado después de dos años y 11 días, pero encontró obstáculos en la Cámara de Diputados. La versión modificada fue aprobada por los diputados en marzo de 2020 y devuelta al Senado.
Sin embargo, la iniciativa quedó estancada en comisiones del Senado desde marzo de 2020, ya que la Comisión de Justicia argumentó inconsistencias y riesgos en los cambios realizados por los diputados. Entre las preocupaciones se encontraba la eliminación de la prohibición de fumar marihuana frente a personas no consintientes, la posibilidad de consumirla en lugares públicos y oficinas gubernamentales, y la asignación de la cadena productiva a la Comisión Nacional contra las Adicciones.
La Comisión de Justicia señaló 17 puntos de riesgo en los cambios, y el proyecto de dictamen quedó sin aprobarse. A pesar de los intentos de retomar el tema en 2021, la regulación del cannabis recreativo en México sigue siendo un tema pendiente.
La situación actual deja el consumo recreativo permitido constitucionalmente, pero sin una regulación específica. La falta de disposiciones legales claras deja a criterio de las autoridades el respeto al derecho constitucional de consumir marihuana.






































