Los niños que nacieron durante la pandemia de COVID-19 y que en este ciclo escolar comenzarán su ingreso a la educación básica conforman una generación que creció en medio del aislamiento, la incertidumbre y cambios profundos en la dinámica familiar, circunstancias que todavía pueden influir en su desarrollo emocional y en la forma en que se relacionan con su entorno.
La psicóloga del Punto Violeta de Huajuapan, Idalia Villarreal Beltrán, explicó que los menores nacidos en 2020 pasaron sus primeros años de vida en un contexto de confinamiento que redujo significativamente la convivencia con otras personas, especialmente con niños de su edad, una etapa considerada fundamental para el desarrollo de habilidades sociales y emocionales.
Señaló que, durante la emergencia sanitaria, muchas mujeres embarazadas enfrentaron dificultades para acceder con regularidad a los servicios médicos, mientras que los recién nacidos permanecieron durante meses en ambientes con escasa interacción social. Como consecuencia, algunos menores han presentado dificultades para adaptarse a espacios escolares o convivir con grupos numerosos.
La especialista indicó que diversos estudios internacionales han documentado que la infancia fue uno de los sectores más afectados por la pandemia. Además del aislamiento, muchos menores estuvieron expuestos a pérdidas familiares, problemas económicos, estrés, ansiedad y, en algunos casos, situaciones de violencia o negligencia dentro del hogar.
Explicó que estas experiencias pueden reflejarse en dificultades para regular emociones, problemas de aprendizaje, inseguridad al relacionarse con otras personas y retos durante la convivencia escolar, por lo que recomendó a madres, padres y docentes observar de manera oportuna cualquier cambio persistente en la conducta de los menores.
Entre las señales de alerta mencionó el aislamiento constante, el miedo excesivo, la irritabilidad, la dificultad para socializar, los problemas para controlar las emociones o el rechazo frecuente a asistir a la escuela, indicadores que pueden hacer necesaria una valoración psicológica.
Villarreal Beltrán consideró que en México aún persisten estigmas sobre la atención psicológica, lo que retrasa el acompañamiento profesional tanto en adultos como en niñas y niños. En ese sentido, subrayó que acudir a terapia no implica padecer una enfermedad mental, sino contar con herramientas para fortalecer el bienestar emocional y afrontar situaciones difíciles.
Finalmente, recordó que el Punto Violeta, ubicado en la Instancia Municipal de la Mujer de Huajuapan, brinda atención psicológica, orientación jurídica, seguimiento y canalización gratuita para mujeres, hombres mayores de edad, así como niñas y niños que enfrentan situaciones relacionadas con violencia familiar.
Eli Pérez / IGAVEC










































