Momentos de pánico e incertidumbre vivieron la mañana-tarde del 10 de diciembre de 2022 los habitantes de la comunidad de Donají, del municipio de Matías Romero Avendaño; una fuga de amoniaco en la zona obligó al desalojo de emergencia de los habitantes.
A pesar de la movilización y la gravedad del asunto, ese escape de amoniaco no está registrado entre las 48 fugas o derrames de combustibles, gases, hidrocarburos o diversas sustancias que Petróleos Mexicanos reconoce como accidentes en Oaxaca en cuatro años y medio.
De acuerdo a la respuesta a una solicitud de información, del 13 de marzo de 2020 al 16 de julio de 2024 en territorio estatal la empresa pública reconoce casi medio centenar de este tipo de problemas aunque, aclara en su informe, “no necesariamente implica contaminación” de suelos, aire o recursos naturales.
En esa ocasión, el de la fuga de amoniaco, los habitantes de Donají fueron llevados a albergues instalados en las agencias de Tolosita, Palomares y a la cabecera de Matías Romero.
El 20 de agosto de 2013 ya se había registrado una fuga de amoniaco en la localidad de Chivaniza del municipio de El Barrio de la Soledad; ahí murieron nueve personas y por lo menos hubo 40 personas intoxicadas, daños a cultivos y medio ambiente.
De acuerdo a información en poder de EL IMPACIAL, Pemex reconoce 37 derrames de diversas sustancias y al menos 11 fugas y es el Istmo de Tehuantepec la región más afectada por ambos “accidentes”.
Tanto trabajadores como especialistas han señalado la falta de inversión en mantenimiento y renovación de equipos por parte Pemex y los datos parecen respaldar ese señalamiento puesto que en 2023 se reportaron 22 fugas o derrames un promedio de un percance de este tipo cada 16 días. En 2022 las estadísticas dan cuenta de 11 “accidentes”.
Como parte de una reforma constitucional la firma cambió su denominación de “Empresa Productiva del Estado” a “Empresa Pública del Estado” en octubre pasado. Pemex reconoce que ha derramados combustóleo, hidrocarburos, crudo, refinados, el MTBE (éter metil terbutílico) que es un líquido inflamable que se utiliza como aditivo en la gasolina, se produce a partir de la combinación de metanol e isobutileno.
En el documento de respuesta al solicitante de información la dirección corporativa de Planeación Coordinación y Desempeño (DCPCD), a través de la Subdirección de Evaluación del Desempeño y Mejora Continua, mediante oficio DCPCD-239-2024 confirmó los datos de accidentes desde el 2018 al mes de julio de 2024 que van de fugas y derrames moderados y graves registrados en el Centro de Coordinación y Apoyo a Emergencias (CCAE); confirma que “no incluye tomas clandestinas” y que los eventos reportados al CCAE “se generan de manera cautelar sin que implique el reconocimiento de la existencia de una contaminación”.
También se ha “escapado” gas amargo, isobutano que es gas incoloro, inflamable y con un ligero olor a gasolina, propano y aceite crudo.
Hasta el 17 de noviembre EL IMPARCIAL había registrado ya 17 fugas de hidrocarburos de Pemex en Oaxaca. En octubre d 2024, un derrame sobre el río Otates de la comunidad Chivaniza, en el municipio de El Barrio de La Soledad contaminó los pozos de agua que abastecen a otras poblaciones; en ese entonces casi una docena de comunidades que dependen de este río se quedaron sin agua.
Es Salina Cruz el principal municipio afectado por los derrames o fugas, cortesía de la vetusta petroquímica Antonio Dovalí Jaime con 33 derrames; le siguen Asunción Ixtaltepec con 11 y San Blas Atempa, con 3, de acuerdo al recuento oficial. Los “accidentes” han alcanzado también a Oaxaca de Juárez.











































