Un camarógrafo de El Imparcial, el mejor diario de Oaxaca, fue objeto de intimidación verbal y estuvo a punto de ser agredido físicamente mientras documentaba el bloqueo que trabajadores del Personal de Asistencia y Apoyo a la Educación (PAAE) mantienen desde hace casi una semana sobre avenida Universidad.
De acuerdo con el testimonio del propio reportero gráfico, al momento de realizar tomas y prepararse para entrevistar a los dirigentes del movimiento, fue interceptado por tres individuos. Entre ellos, se identificó a Rodolfo Valentino Sánchez Morales, secretario de Organización de la Delegación Sindical D-III-4. Quien encabezó las agresiones verbales.
El trabajador de prensa relató que recibió amenazas directas: “me iban a quitar el equipo de trabajo, me dijeron que borrara todo el material de mi cámara” e incluso fue advertido con “te vamos a amarrar y encuerar”. Ante este escenario, optó por retirarse del lugar para evitar una confrontación mayor y salvaguardar su integridad.
RETIRADA ANTE RIESGO Y CONTRADICCIONES DEL MOVIMIENTO
Aunque posteriormente una profesora lo invitó a entrevistar a otras manifestantes, el camarógrafo decidió no continuar. Explicó que su salida respondía al clima hostil. Esto, pese a que —según señaló— su labor había sido estrictamente informativa y sin provocaciones.
El propio reportero subrayó que el medio para el que trabaja había dado cobertura previa a las demandas del grupo inconforme durante la semana, ofreciendo espacio a sus posturas. Sin embargo, la agresión sufrida marcó un límite para continuar en el sitio.
Este episodio evidencia una contradicción frecuente en movimientos sociales: la exigencia de visibilidad pública frente a prácticas que restringen el ejercicio periodístico en campo.
RUPTURA DEL DIÁLOGO CON AUTORIDADES
En paralelo, el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) informó que la mesa de negociación instalada en Ciudad Administrativa con la Delegación D-III-4 se rompió abruptamente.
Según el comunicado oficial, tras avances en la atención de demandas, los representantes sindicales condicionaron la continuidad del diálogo a la destitución de funcionarios del Instituto. La autoridad respondió que dicha facultad corresponde exclusivamente al propio IEEPO.
“El nombramiento o la remoción de funcionarios es facultad del propio Instituto”, precisó el organismo. Ante esta negativa, la delegación sindical decidió abandonar la mesa de trabajo “sin importar los avances tenidos”.
ESCENARIO DE CONFLICTO CRECIENTE
La coincidencia entre la ruptura institucional y los actos de intimidación contra la prensa revela un endurecimiento en la postura de los inconformes. Mientras el IEEPO insiste en mantener abierta la vía del diálogo, en terreno persisten acciones que tensan el conflicto. Las cuales afectan tanto a la ciudadanía como a la labor informativa.
Finalmente, la agresión al camarógrafo no solo expone riesgos individuales, sino que plantea un desafío mayor sobre las condiciones en las que se ejerce el periodismo en contextos de protesta social.











































